Domingo, 08 de Febrero 2026
Domingo, 08 de Febrero del 2026

Es de Funes y emprendió la misión de escribir un libro sobre los últimos 50 años de historia de la ciudad

Es docente y fue concejal. Espera lanzar la producción a fin de año y pide ayuda a quienes puedan aportar datos e imágenes para sumar a su investigación.

 Como ciudadano nacido y criado en Funes, concejal en dos oportunidades, sobrino de un ex intendente de la ciudad (Juan Miguez), primo de una actual concejala (Soledad Miguez)y docente de historia en niveles secundario y terciario, Mauro Miguez emprendió la difícil pero apasionante tarea de escribir un libro en el que se muestran los últimos 50 años de la ciudad.

Agradecido de ser “ser un hijo de Funes”, un pueblo (hoy ciudad) que le “permitió crecer, estudiar, hacer amigos y participar en la vida social y política”, lleva meses entre fotografías, documentos, archivos, flyers, recuerdos propios y ajenos y una computadora abarrotada de datos que buscan encontrar un camino que, se espera, pueda ser conocido a fin de año.

De archivos y recuerdos propios y ajenos

Tras la última edición del Funes Vibra, Mauro Miguez no pudo contener las ganas de compartir en redes sociales el recuerdo de las Fiestas de la Cerveza que se realizaron en Funes (2002 y 2003), que eran encuentros de viernes a domingos donde pasaban las más grandes estrellas de la música del país. Tanto personal municipal como distintos grupos de colaboradores, entre docentes, bomberos y vecinos en general, trabajaban día y noche por el éxito del mismo y podían recaudar fondos para la Escuela Fiscal Nº 125, el cuartel, algún centro de salud o demás necesidades que tenía la ciudad.

Estas fiestas fueron una gran muestra de trabajo en comunidad, fueron luego de la debacle del 2001, pero teníamos una base solidaria muy fuerte desde los 80 y 90. Fueron décadas donde el sentimiento de comunidad estaba muy presente. Yo crecí en esos años, tengo 40 y viví una infancia y una adolescencia dónde nacieron numerosas instituciones sociales con apoyo de la gente como festivales, kermeses, peñas, bailes, rifas, ‘chanchos móviles’, té canasta, bingos, carnavales, desfiles de modas, almuerzos, ferias, clubes de trueque, encuentros folclóricos, torneos de fútbol o de truco, recitales a beneficio; todas actividades con finales solidarios que permitieron construir la sede del centro de jubilados o discapacitados, el cuartel de bomberos o la primera autobomba, el SUM de la Escuela 125, la infraestructura de los clubes o consultorios de los dispensarios”, detalló. “Todo fue trabajo de hormiga y fue una época de muchos liderazgo social, muchos de ellos femeninos, que trajinaban la calle pidiendo cooperación. Se vivía en un pueblo bajo la sensación de que todo era hecho a mano por la gente, por los vecinos”, sostuvo.

Fuentes cercanas

Miguez dijo que tiene un especial interés por “los liderazgos sociales que puedan reconstruir su memoria sobre la historia reciente de Funes, que desde la narración oral y la vivencia recuperen su mirada de la ciudad y sus cambios”. Y resaltó el trabajo narrativo de Julio "Coqui" Di Giuseppe, quien “transmite a los niños y jóvenes su perspectiva de la historia local en el Museo Murray”. “Lo mismo hacen muchos vecinos en el grupo Historia de Funes, impulsado por Gaby Addel y Quique Valenzuela y mediado hoy por Alexis Scarponi”, dio sobre algunas de sus tantas fuentes de información. “Ahí hay relatos valiosísimos de constructores y narradores de nuestra identidad cómo Betty Tuttolomondo, Adrián Bonoris, Norma López, Oscar Lanzone, Juanjo Toscano (que falleció) o Gladis Brito, por dar algunos nombres”, confió.

Es más, advirtió que quienes cuenten con más relatos, tanto de nativos como de los vecinos recientes, pueden comunicarse con él a través del correo electrónico, mmiguez@ugr.edu.ar o a sus redes sociales, tanto Instagram como Facebook, con fotografías, recortes de diarios o testimonios de personalidades de Funes en los últimos 50 años de historia.

“La idea de escribir un libro de historia de Funes es producto de un proceso de mucho trabajo, de una investigación que aún está en marcha y de largo tiempo de selección de información, de archivo (personal y de diversas fuentes) y sobre todo de diálogo con las personas que hicieron la historia reciente de la ciudad, de escuchar sus voces y sus vidas”, dijo haciendo clara referencia a los testimonios recabados en sus días como concejal. “Por eso siempre digo que le debo la inspiración a quienes se adelantaron en esta idea, en la década del 80, como Omar Ilari, quien produjo una serie de escritos sobre Funes como ‘Jardín de la Provincia’; a Hebe Viglione, doctora en historia y especialista en temas de poblamiento del Gran Rosario, una querida maestra que me alentó a sentarme a escribir y me compartió parte de su archivo (falleció en 2024) y a Gaby y Quique Valenzuela, grandes promotores de la memoria popular, quienes impulsaron fijar la fecha oficial y el festejo de la fundación de Funes y la idea de que la historia debe construir identidad”, resumió.

“Con esa motivación –continuó-, más los años de docencia de historia en secundario y terciario, pero además el conocimiento de las instituciones que me permitió la función pública, retomé el trabajo realizado para los 140 años de Funes (donde publicamos en colaboración un libro reseña) y esperamos poder concretarlo a fin de año bajo la idea de que en una ciudad en crecimiento, cambiante, con muchos vecinos que la adoptan para vivir es necesario divulgar la historia local, mostrar que somos parte de un gran camino, de una huella. Ya lo decía Hebe Viglione: ‘solo se ama lo que se conoce’”.

Capítulo a capítulo

Tal enumeró, estos 50 años que quedarán plasmados en el libro (cuyo título sigue siendo un misterio), mostrarán cómo Funes pasó de “ser pueblo a ciudad, de comuna a municipio, de ciudad de descanso a ciudad de residencia permanente”. “Además, sobre el período de tiempo anterior (los orígenes, la fundación, la primera etapa del pueblo Avila y Funes) existen otras investigaciones que han hecho un aporte importante como el libro de Grela de 1975 y la valiosa producción de Susana Bellis de 2025”, reconoció Miguez y resaltó: “El interés de nuestro libro parte de finales de la década de 1960 y 1970, cuando Funes ya contaba con numerosas instituciones consolidadas, su trama barrial empezó a expandirse con loteos en el este y oeste, la disputa política era dinámica entre demoprogresistas, peronistas y radicales, las vecinales tenían fuerte influencia y la vida social y cultural era muy activa en los barrios, clubes y sociedades diversas incluso boliches bailables”.

Claro que no faltarán páginas que recuerden las épocas de Humberto Angelome, Juan Spagnolli o Pin Bianchi, “quienes marcaron al pueblo en diversos aspectos”, además de la pueblada contra el interventor Cusciano y, durante la dictadura, la existencia en Funes de un Centro Clandestino en la Quinta de San José y Ruta 9.

En tanto, sobre la segunda parte del escrito, Miguez adelantó que abarcará el ciclo entre 1983 y 1999, que significa “no sólo la apertura democrática bajo el gobierno de José María Marracino, sino la transformación de la vida de la ciudad (con nuevas instituciones de salud pública, educación, seguridad y defensa civil), las inquietudes por ordenar el crecimiento urbano (con el Plan Regulador de 1985, la proyección del Parque Industrial y las áreas recreativas) y las gestiones para la modernización y el reconocimiento de Funes como Ciudad, en 1991, cuando se crea el Municipio y el Concejo Municipal”. “Marracino es, definitivamente, un gran modernizador: cambió completamente la dinámica social, estableció una nueva competencia política y dió lugar a las tensiones en el propio peronismo, que tuvo dos vertientes desde 1995, cuando Juan Héctor Miguez asumió la intendencia”, sumó.

En tanto, resaltó también que los años 90 “fue una década muy activa de cambios y conflictos, dado que se expandió la obra publica a distintos barrios, se puso en evidencia una fuerte solidaridad social entre instituciones (escuelas, clubes, bibliotecas, vecinales, bomberos) y el Estado transformó su función tradicional, que antes solo estaba reducida a alumbrado, barrido y limpieza. Desarrolló asistencia social, se involucró en la política cultural (ya lo venía haciendo desde los 80) y en la ampliación de la red de salud y seguridad. Por eso, cuando llegó la crisis de 2001, Funes se sostuvo con la red de sus instituciones”.

Para el cierre del material, Miguez confió que se centrará en el quiebre de la hegemonía peronista, con la asunción del radical Juvenal Rimini en 2003, la llegada de los barrios privados, clubes de campo y loteos de gran escala en el norte de la ciudad, que absorben la migración de cientos de familias rosarinas, que ahora eligen a Funes de modo permanente. “En este último periodo Funes –apuntó- vive a un ritmo de vértigo, su identidad se transforma y la sociedad demanda nuevos servicios, modernización del Estado, obras estructurales (agua potable, gas, cloacas, servicios de conectividad, transporte), a la par que se crean nuevas vecinales, escuelas, clubes y los medios de comunicación pasan u ocupar un rol relevante en la creación de opinión pública. Es una etapa creativa y conflictiva y abarca no solo los gobiernos de Rimini, sino también las gestiones de Mónica Tomei, Diego León Barreto y la primera administración de Roly Santacroce”.

Y resaltó: “Este libro será un pequeño aporte a esa historia, un gesto de amor y gratitud. No sólo me da orgullo haber sido dos veces concejal y el primer joven en ser electo en esa función, sino de haber experimentado el cambio del pueblo a ciudad, de conocer a grandes referentes en distintos barrios que quizá no están en las grandes marquesinas, pero que son los verdaderos hacedores de Funes, la gente común, a veces anónima, como dice el Monumento de la Plaza San José”. “Yo soy hijo de esa historia, de mis padres y abuelos que estimularon la curiosidad por la memoria: los Miguez. Esos que participaron de comisiones barriales, clubes y en la política activa de la ciudad, en obras grandes como el gas y el agua; los Peger y Peisel, que fueron pioneros en la vida rural del norte de Funes, que sembraron la tierra, cuidaron animales y trabajaron en la Polola”, dijo con orgullo y concluyó: “De ellos aprendí y por eso elegí el camino de la docencia y la política, mis dos grandes pasiones, que requieren dedicación, sensibilidad y escucha”.

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