Lunes, 22 de Julio 2024
Martes, 12 de Marzo del 2024

Es de Funes, emigró a Europa y cumplió su sueño de ser piloto de avión

Se llama Tatiana Crescini, tiene 31 años y trabaja para la aerolínea Ryanair. “Los sueños se cumplen y yo soy testigo de eso”, expresó. Su historia completa.

Muchas veces hemos oído la frase que dice que, si uno tiene un sueño, algo que desea mucho, ese sueño tarde o temprano termina cumpliéndose. Uno de esos casos, es el de Tatiana Crescini, una funense que toda su vida anheló con ser piloto de avión y hace muy pocos días pudo lograrlo

De 31 años, nació en la vecina localidad de Armstrong, pero se mudó a Funes cuando tenía pocos meses, y fue allí donde se crio. “Hice la primaria en colegios de Roldán y luego continué mis estudios secundarios en el Liceo Aeronáutico Militar de nuestra ciudad. Allí empecé a sentir la pasión por la aviación, además de todo lo que mi papá y la suya me transmitieron. Una vez que egresé del LAM, empecé a estudiar Tripulante de cabina de pasajeros en el Aeropuerto de Rosario, porque la carrera de piloto se me hacía imposible de costear. Siempre consideré que mis papás tenían que disfrutar su vida también y que yo ya buscaría la forma de pagar mis estudios”, sostuvo en diálogo con InfoFunes

Posteriormente, contó acerca de sus inicios en la aviación: “Primero empecé en Sol como tripulante, una aerolínea regional pequeña que ya no opera más. Ahí, gracias a los pilotos, terminé de darme cuenta de que lo que yo quería en realidad era volar el avión, y poco a poco se empezó a gestar en mí esa idea, aunque un poco distante de hacerse realidad. Sabía que tenía que trabajar duro para lograrlo, por eso, cuando tomé la decisión completamente, dejé el país para tramitar mi ciudadanía italiana porque sabía que para trabajar en Europa ese era el requisito principal. Luego me mudé a Londres; mi inglés no era muy fluido en ese entonces y sabía que la carrera de piloto en Europa seria toda en inglés, entonces quise adelantarme un poco. Después de tener ya un dinero ahorrado, volví a Argentina con intenciones de hacer mis primeras horas de vuelo. Así fue como obtuve mi primera licencia de piloto, y después volví a Europa para seguir trabajando y ahorrando, porque me faltaba la licencia de piloto comercial (CPL) para poder convalidarla luego en Europa. En el medio, me fui a trabajar un año a Australia también y tengo que decir que aún sigo enamorada de ese país”.

Una vez que obtuve la CPL, volví a Ibiza, que es donde vivo hace ya ocho años, para trabajar algunas temporadas y pagarme la convalidación. Cuando por fin tuve el dinero, me fui a Málaga y convalidé todas mis licencias, hice los cursos que me faltaban para poder aplicar a línea aérea con más exámenes y obstáculos por superar. Así, el 13 de mayo de 2023 terminé de reunir todos los requisitos y pude empezar a aplicar a diferentes líneas aéreas en Europa”, añadió.

Siguiendo por la misma línea, agregó: “Por suerte pasé la entrevista a la primera. Cabe aclarar que las entrevistas para piloto cuentan con diversas etapas y somos sometidos a diversos tipos de tests psicológicos, psicotécnicos, técnicos, físicos, etc. Luego fui convocada a Dublín para realizar la prueba final en el simulador de vuelo. A la semana me avisaron que había sido exitosa, y que empezaría el curso del avión a fines de noviembre. Después de estudiar muchísimo, de pasar días de mucha presión, y de incorporar conocimiento nuevo en un tiempo récord, terminé el type rating, que es como se define técnicamente este tipo de habilitación. La habilitación concluye una vez que el piloto vuela el avión en la vida real digamos, fuera del simulador”.

De esta forma, tras superar todos estos obstáculos, finalmente Crescini pudo cumplir su sueño, y el pasado 3 de marzo tuvo su primer vuelo como piloto comercial en la aerolínea Ryanair, con la cual realizó un viaje desde el Aeropuerto Stansted de Londres hasta la ciudad de Prestwick, Escocia. Lo hizo a bordo de un Boeing 737-800, y constó de siete circuitos visuales sin uso de automatización, entre ellas una maniobra de escape. “El tiempo de vuelo fue más o menos de una hora, y tengo que decir que mi punto a favor fueron los aterrizajes. Haber volado este avión fue una sensación inexplicable, realmente no puedo ponerlo en palabras porque fue mucho tiempo de trabajo, casi una década esperando que llegara este momento y la verdad nadie te prepara para cómo tenés que sentirte cuando lo lográs”, manifestó.