“El parto respetado es el que cada mujer construye, quiere y puede tener”

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Se celebra la Semana del Parto Respetado, esta vez en un contexto de pandemia. Adriana Olguín es doula y puericultora y explica cómo se reacomoda todo para seguir seguir respetando la maternidad.

Se celebra la Semana del Parto Respetado, esta vez en un contexto de pandemia. Adriana Olguín es doula y puericultora y explica cómo se reacomoda todo para seguir seguir siendo respetuosos con la maternidad. 

"Mi decisión debe ser respetada". Cada año se celebra en el mundo la Semana del Parto Respetado, recordando la importancia de los derechos y las decisiones de la persona que está pariendo y el rol protagónico que toma esa mujer y su/s bebé/s.

En Argentina la ley (25.929) ampara los derechos de la madre y el recién nacido: Su decisión libre de la forma y posición en el momento del parto, su derecho a ser tratada con respeto, teniendo en cuenta los deseos y necesidades de cada mujer, como el estar o no acompañada por una persona de confianza en cada momento Que se le informen sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto, no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación. 

La ley también contempla el derecho a tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el hospital o sanatorio, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales. La exigencia de ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar y recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña, y sobre anticoncepción en el momento del puerperio.

Sin embargo, entre los tantos desafíos que impuso la pandemia por el Covid-19, uno de los más importantes para la subjetividad de las embarazadas y su familia, es sortear de la manera más respetuosa posible el momento del parto en un contexto de aislamiento social obligatorio.

Adriana Olguín, doula y puericultora de la ciudad, dialogó con InfoFunes sobre este particular desafío, y la necesidad de valerse de todas las herramientas posibles para garantizar el derecho a parir y maternar de manera respetuosa.

En primer lugar reafirma la noción del parto respetado: “Parto respetado no es sinónimo de parto en casa o de parto sin intervención, el parto respetado es el que cada mujer construye y puede tener, sea con intervención o no, porque se puede totalmente parir sin medicación, sin tantas intervenciones, está la decisión de cada madre en elegir qué parto quiere tener”, explica la profesional, que comenzó su formación hace más de una década junto a Doulas Rosario, cuando no se tenían tan en cuenta estas decisiones y luego de haber podido cuestionar distintas situaciones con su propia experiencia tras el nacimiento de su primer hijo.

“El trabajo es poder poner a cada mujer en el lugar único, cada quien necesita diferentes cosas porque no somos todas iguales”, explica.

Desde hace años que las doulas militan la causa del parto respetado, un “trabajo de hormiga” que fueron haciendo de manera silenciosa, dialogando con cada uno de los y las médicas. Olguín cuenta que “la mayoría de la formación médica está desde el lugar de la patología, y desde la mirada de que hay un riesgo. Si de entrada me enfoco en el riesgo de una mujer pariendo, que puede existir, me hace perder de vista lo otro, que es la noción de una mujer pariendo naturalmente y que se puede parir sin intervenciones innecesarias”.

Parir en cuarentena

La pandemia de Covid-19 impuso nuevas reglas a cada ámbito de la vida, y el nacimiento no es la excepción. Las mamás están yendo solas a las consultas, a las ecografías, hay medidas de distanciamiento rigurosas que pueden atentar con la noción de respeto. “Lo que estamos diciendo es que recurran mucho a la tecnología, no es lo mismo, pero la pareja puede estar del otro lado del teléfono para participar al menos de ese modo. Las consultas de preparto la estamos haciendo así también. Es una novedad pero el acompañamiento virtual es así desde que empezó todo esto”, señala la doula, y cuenta algunas situaciones que viven las mujeres al momento del parto: “En algunos lados no están dejando entrar a los acompañantes en las cesáreas, pero algunos casos, hablando mucho, los han dejado entrar. Tiene que ver también un poco con el hablar, el insistir, justamente con el pedir que se respete, porque la salud emocional es tan importante como todas las caras de la salud”.

Por otro lado, como en cada aspecto de la vida, hay cosas muy positivas en las contracaras del aislamiento: “Lo positivo es que la familia ampliada no va a ir a visitar al bebé al sanatorio, es justamente lo que siempre cuesta hacer entender. El núcleo de la familia tiene que tener intimidad por lo menos las primeras horas del bebé, para que la familia se conozca, para que se establezca la lactancia. Ese problema en este contexto, no está. Eso es algo muy positivo que podemos sacar”.

La nueva “normalidad” obliga a generar estrategias que sorteen las dificultades. Olguín confía en que sigue siendo posible tender puentes: “No es lo mismo, pero se pueden ir logrando sostenes y acompañamientos de manera virtual. No nos queda otra que recurrir a estas herramientas, y funcionan”, explica y cierra: “El principal trabajo lo han hecho y lo siguen haciendo las familias en informarse primero y en pedir lo que necesitan”.


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