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Por Vanesa Fresno

El fútbol funense pasó a la historia de la mano del Club San Telmo

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“La clave fue ser hinchas de San Telmo además de jugadores y DT”, dicen su entrenador y una de las figuras del equipo.

Se cierra un año sin precedentes en lo deportivo tanto para el club rojiblanco como para toda la ciudad, que acapara las miradas de la región, gracias a ellos. San Telmo logró ascender a la primera categoría de la Liga Rosarina y de esta manera, el próximo torneo jugará en el Gobernador Luciano Molinas por primera vez en la historia.

En 2018, el equipo ya había estado muy cerca de lograr la hazaña, pero en las últimas tres fechas de la Copa Santiago Pinasco “se les escapó”. Fue puntualmente, cuando perdieron con Mitre, de Pérez. Al minuto de juego, echaron a un jugador clave y no lograron reponerse. Fue un golpe duro para el equipo y para Diego Pascucci, su director técnico.

Pero el fútbol da revancha y en 2019 los jugadores lograron el tan ansiado ascenso: se consagraron subcampeones de la Copa Santiago Pinasco y el próximo año jugarán por primera vez en su historia –y en la historia de todos los clubes de Funes- en el torneo Luciano Molinas, cruzándose con todos los equipos que conforman el fútbol mayor de la Asociación Rosarina.

Sería mentira decir que fue una cuestión azarosa, porque tan sólo dos meses después de aquel noviembre de 2018 donde no pudieron obtener el ascenso, el equipo comenzó los entrenamientos, incluso antes de que comenzara formalmente la pretemporada.

“Cuando empezamos traje dos pautas claras: primero que nos teníamos que comprometer con los entrenamientos y segundo ser un solo equipo entre quinta y primera, es decir, unos 50 jugadores, para poder sostener durante el año un equipo más allá de las bajas típicas por lesiones o trabajo”, recordó el DT.

“Lo del año pasado fue una injusticia, pero ya en enero fue un empezar de cero, más comprometidos que nunca, desde que empezamos sabíamos que lo íbamos a lograr”, agregó el jugador Santiago Seoane, en representación de todo el equipo.

“Entramos por la ventana al torneo, no fue fácil, no podíamos ganar de local, otros equipos iban ganando y eso nos jugaba en contra, pero tratábamos de mantener la calma, de entrenar con más ganas. La clave fue ser hinchas de San Telmo además de jugadores y DT”, coinciden.

Y ese tampoco es otro detalle menor, del equipo, prácticamente la totalidad son jóvenes de Funes, jugadores del club, que se formaron en él y vienen haciendo carrera desde el Baby Fútbol en las canchas de San Telmo. El sentido de pertenencia y el amor por los colores y la camiseta, se llevan el 50 por ciento de desempeño de los chicos.

Para Débora Edreira, presidenta del club, es imposible ocultar la emoción y la felicidad que le genera haber cumplido el objetivo que se planteó hace años. “El objetivo era estar en la A, jugar con Newells y con Central, pero nunca hubo presiones ni tiempos establecidos, fue un proceso que viene hace diez años”.

“Diego empezó con nosotros hace esa cantidad de años cuando esto no era nada, no teníamos a nadie. Haber llegado hasta acá y recordar esos comienzos es increíble. Tuvimos que empezar cuando la subcomisión de fútbol de ese momento no quiso seguir”, recordó la directiva.

“Y al próximo año, entramos en esta Liga Rosarina, con ayuda de mucha gente que confió en nosotros, eso fue un momento clave para nosotros, la piedra fundamental” acota Diego.

El primer domingo de diciembre, la cancha de Bancario se llenó de hinchas de todas las edades que viajaron a Rosario para apoyar al equipo y vivir la final. Es que el escenario no era tan sencillo, “el Telmo” debía ganar sí o sí, y a su vez otro equipo debía ganar también. Obviamente los resultados se dieron como los esperaban.

“Vimos gente que jamás había ido a vernos, de todas las edades, familias enteras, todos nos saludaban por nuestros nombres cuando terminó el partido, fue una locura”, relató Santi. Al tiempo que Débora agregó riéndose “si había algún mufa, por suerte no se notó”.

Lo que dispara y pone sobre la mesa las cávalas, y el equipo tiene muchas, que han sabido cumplir cada partido. “Somos bastantes cabuleros, todos los domingos con Valentín Cirrincione, Adriel Moyano, Denis Bordon e Ignacio Valenti nos juntamos en lo de Valentín a comer fideos que nos los prepara la mamá, también tenemos que ir juntos en la camioneta de mi papá y nos sacamos una foto yendo a la cancha. El día que fuimos en el auto, perdimos, lo confieso”, se sincera gracioso Santiago.

“Yo no soy muy cabulera, pero confieso que el día que ganamos contra Río Negro, llegué a mi casa y guardé la remera, el pantalón, las medias, la campera que tenía atada, todo y lo guardé intacto hasta el domingo de la final”, cuenta por su parte Edreira.

Con respecto a las claves que creen que tuvieron para haber conseguido el ascenso, tanto Diego como Santiago coinciden: “Las derrotas son durísimas, pero lo charlábamos al martes siguiente en las prácticas y seguíamos adelante. Jugábamos cada partido con el corazón”.

Débora, por su parte, cree que la centralización de la administración, la representación de cada subcomisión en la comisión principal, la figura de un representante deportivo y principalmente tirar todos para el mismo, lado fueron los ejes principales. “Las personas pasan pero la Institución queda y queda para Funes”, reflexiona sobre el rol integrador de las familias que ocupa San Telmo hoy en día.


 Lo que viene

“Nuestra idea es seguir con el equipo que tenemos ahora, conocer la división, las canchas los rivales. Formar un equipo más sólido, más entrenado y más mentalizado que este y sobre todo tratar de durar el máximo tiempo posible en esta categoría”, asegura Diego.

Pero mientras tanto, resta disfrutar y vivenciar este momento de éxtasis que están atravesando los protagonistas y los hinchas del club San Telmo, que saben que hicieron historia, una historia que la escribe un grupo de personas con un sentido de pertenencia y un compromiso hacia el club de barrio que es muy difícil de encontrar.

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