Domingo, 25 de Enero 2026
Domingo, 25 de Enero del 2026

Funes con eje metropolitano: la necesidad de hacer más eficiente la movilidad entre Rosario y Buenos Aires

En apenas 300 kilómetros entre ambas ciudades vive casi la mitad de los argentinos. Urbanistas y autoridades destacan la necesidad de integrar más el corredor.

En la última década, Funes fue la ciudad de mayor crecimiento dentro del Área Metropolitana de Rosario (AMRO), convirtiéndose en uno de los polos urbanos más dinámicos de la región y con un auge inmobiliario sin precedentes y un perfil cada vez más estratégico. Esta transformación cobra un nuevo sentido al observar su ubicación privilegiada dentro del corredor que une a Rosario con Buenos Aires, una franja de apenas 300 kilómetros donde vive casi la mitad de la población argentina: cerca de 20 millones de habitantes. Por ese motivo, distintos urbanistas advierten que la necesidad de mejorar las vías de comunicación entre ambas ciudades es cada vez más evidente, especialmente cuando se considera el impacto en el desarrollo sostenible y en la inclusión de millones de personas a lo largo y ancho del corredor que tiene como eje troncal la Autopista Rosario - Buenos Aires y Autopista Rosario - Córdoba.

Este fenómeno territorial, que especialistas califican como una megalópolis en formación, implica una creciente interdependencia entre el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) —que proyecta más de 15,9 millones de habitantes para 2026— y el Área Metropolitana de Rosario, con cerca de 2 millones, hoy su límite sur traspasa en la práctica la provincia de Santa Fe y alcance a la localidad bonaerense de San Nicolás. Más allá de que el Ente de Coordinación Metropolitana (ECOM) aún no lo haya incluido por cuestiones de jurisdicción, una posibilidad que quizás se abra con la reciente declarada autonomía municipal. Sin embargo, la infraestructura de movilidad no acompaña ese dinamismo, generando una brecha que condiciona el desarrollo integrado.

El ejemplo más evidente es el transporte interurbano. Mientras que un viaje en automóvil entre Rosario y Buenos Aires toma entre tres y cuatro horas, el tren convencional demora más de siete. A eso se suma un nuevo foco de malestar: los servicios de micros, que históricamente fueron una alternativa equilibrada en precio y tiempo, vienen acumulando críticas en redes sociales por sus demoras crecientes. Pasajeros reportan viajes que se extienden a más de cinco o seis horas, incluso en horarios nocturnos, debido al deterioro de rutas, controles, desvíos y falta de mantenimiento de unidades. Desde Funes, ese tiempo se prolonga, muchas veces por demoras y complicaciones en el tramo de la autopista hasta la avenida Circunvalación.
Esta situación reactiva el debate por un tren de alta velocidad (TAV), una iniciativa que permitiría unir ambas ciudades en apenas una hora y veinte minutos, a velocidades de hasta 320 km/h. El proyecto, si bien fue anunciado en 2007, nunca se concretó. Hoy, ante los nuevos desafíos de conectividad, vuelve a ser considerado como una solución no solo viable, sino necesaria para mejorar la calidad de vida, reducir emisiones y generar oportunidades.

“Más que posible, lo creo deseable y necesario el que tengamos un tren eficiente entre Buenos Aires y Rosario”, sostuvo la urbanista Gisel Levit, consultada por InfoFunes. Pero advirtió que su implementación requiere planificación urbana: “Lo más importante, si se hace un tren de esas características, es que no atraviese completamente la trama urbana de la Ciudad de Rosario. Hoy hay sectores donde el tren pasa a metros de viviendas marginales, lo cual lo hace un peligro y obliga a disminuir enormemente la velocidad”.

Levit también alertó sobre el trazado actual, que genera demoras técnicas difíciles de justificar. “El giro que se da en la estación norte, para cambiar de vía y dar la vuelta, corta media ciudad. Eso agrega al menos dos o tres horas al viaje. ¿Quién quiere que Funes quede a tres horas extra de Buenos Aires? Nadie”. Sobre esto, la solución podría ser un tren de trasbordo o bien, otro medio de transporte que una la estación cabecera con la ciudad de Funes.

"De lograrse algún día, Funes ubicada a solo 15 km del centro de Rosario, podría convertirse en una estación intermedia estratégica en un futuro tren de alta velocidad que por ejemplo conecte también a la Ciudad de Córdoba", apuntó un especialista en movilidad consultado por este medio. "Su perfil urbano creció exponencialmente en los últimos años, hoy cuenta con más de 7.400 lotes en barrios cerrados y housing —el 40% aún en desarrollo—, y suma inversiones destacadas, que la consolidan como un centro de servicios de creciente importancia", sumó.

Su localización también es privilegiada: al norte limita con Ibarlucea, al sur con Pérez, al este con Rosario —separada por el Arroyo Ludueña— y al oeste con Roldán. Esta red de conexiones la posiciona como bisagra territorial entre el núcleo urbano rosarino y el corredor que se proyecta hacia Buenos Aires.

La experiencia internacional también aporta argumentos. Brasil anunció que comenzará en 2026 las obras de su tren de alta velocidad entre Río de Janeiro y São Paulo, con velocidades de hasta 350 km/h. Argentina, aún sin definiciones concretas, sigue con un modelo de transporte interurbano que atrasa frente a las necesidades de su población más conectada.

El desafío implica repensar la infraestructura como parte de un proyecto de país más integrado y de paso, un proyecto de estas características puede servir de puente para descentralizar al AMBA, colapsado demográficamente. Por su parte, para Funes puede ser la oportunidad de consolidarse como nodo de conexión. Un nuevo centro que, en el corazón del corredor Buenos Aires-Rosario-Córdoba, ponga a la región en movimiento.

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