Atacar al tabaco, no al fumador

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Faltan cigarrillos y la ocasión se vuelve delicada para fumadores en plena cuarentena. En la ciudad, un estudio indica que el 30 por ciento de los adultos funenses son fumadores.

La falta de cigarrillos puso en jaque a los fumadores en plena cuarentena, con el doble desafío de mantenerse en casa y hacer rendir los puchos que queden. Recorrer kioskos buscando un paquete, probar cualquier marca que reemplace la que eligen y no se consigue. Una odisea rastrear el maldito tabaco, ese que tanto mal hace, pero para quienes fuman es tan rico y necesario.

Muchos no fumadores celebraron la consecuencia de la cuarentena aplaudiendo la falta de cigarros y señalando a quienes se muerden las uñas extrañando el humo. Pero la cosa no es tan simple para quien tiene el hábito.

El consumo de tabaco es uno de los principales factores de riesgo de un montón de enfermedades crónicas: cardiovasculares, pulmonares y distintos tipos de cáncer. La nicotina, uno de los principales “ingredientes” es una sustancia psicoactiva por demás de adictiva. Dejar el cigarrillo no es fácil, digan lo que digan. Pero es un desafío que todos deberían encarar, con mucha ayuda.

“Lo primero que hay que tener en cuenta cuando uno está enfrente de un fumador es entender las características de una adicción. Al fumador se lo termina atacando, la familia, amigos, los médicos mismos. “Eso te está matando”, “No tenes fuerza de voluntad”, “No te querés”, “No aprecias la vida”. Decir este tipo de cosas es no entender nada lo que significa una adicción. Un adicto tiene una necesidad compulsiva de hacer algo y no depende de la voluntad, la adicción es juntamente eso, algo que rompe tu voluntad”, explica el médico cardiológo Carlos Lamas.

El médico estuvo al frente de un estudio en el año 2015, donde determinó la prevalencia de factores de riesgo entre una población objetivo de 379 vecinos de la ciudad, mayores de 18 años, que traspolados a la población general, determinó una seria de alarmantes porcentajes. Más del 30 por ciento de los funenses son fumadores, un número que va en concordancia con los promedios nacionales. La prevalencia de tabaquismo es de un 30,1%, 32.9% entre los varones y 27.7% en mujeres.

¿Pero cómo se hace para dejar un vicio, de golpe y porrazo? La oportunidad de la falta de cigarrillos es grande, pero la cosa no es tan sencilla. “La nicotina no sólo es adictiva sino que el cigarrillo está preparado para serlo, durante décadas la industria tabacalera desarrolló productos para agregarle a los cigarrillos y aumentar así su capacidad de adicción, algunas de esas sustancias perduran en la industria”, remarca Lamas.

“Lo que sucede cuando querés dejar de fumar es que una parte de tu cuerpo y tu cabeza te pide que fumes, lo necesita tan imperiosamente como comer. A eso hay que enfrentarlo con una terapia múltiple, no alcanza con la voluntad”, afirma el médico y recomienda “atacar” al vicio por distintos frentes en simultáneo.

“Hay que entender al fumador y no generarle más culpa que la que siente por no poder dejar de fumar. Por otro lado hay que atacar al tabaco desde múltiples puntos de vista: hay drogas que ayudan, hay parchas de nicotina que ayudan, está la terapia antitabáquica profesional, sumado a la voluntad y a veces a una dosis ansiolíticos para bajar los niveles de ansiedad mientras dura la abstinencia”, explica.

Además, ser claros y dimensionar el daño. Un fumador se quita en promedio de 22 años de vida útil. La nicotina, uno de los principales componentes del tabaco es “tan adictiva como la cocaína”. Y a eso se suma que la industria tabacalera se ha ocupado durante décadas de modificar el producto añadiendo sustancias más adictivas aún y todas cancerígenas. Es por eso que desde la primera bocanada de humo inhalado comienza el daño, que es progresivo y acumulable. 

Es por esto que lo que se vuelve indispensable es brindar apoyo médico ante el desafío de dejar de fumar. Múltiples terapias y un cambio radical en el estilo de vida es el combo óptimo para apuntalar la voluntad. Según Lamas, hacer una terapia múltiple y complementarlo con “alimentación sana y actividad física” se torna más fácil dejar el vicio. 

Para cerrar, Lamas dice: “No se le puede decir al que fuma está bien que no haya cigarrillos, que no fume más y listo. Eso es no entender una adicción, y se necesita mucha ayuda para dejar el hábito. Se le agrega a la tensión de la pandemia la abstinencia de la nicotina, es un caldo de tensión bravo”.


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