Es madre soltera, perdió todo al incendiarse su casa, ahora vive de una vecina con su hijo y necesita ayuda
Cecilia entró en shock el miércoles al ver su casa bajo fuego. Por fortuna su hijo estaba en la escuela, así que no hubo heridos, pero quedaron con lo puesto.

El miércoles Bomberos recibió el llamado de un vecino al alertar que salía fuego de una vivienda. Si bien tras el trabajo del personal no se pudo dar con el origen del fuego, lo concreto es que en el inmueble de Miramar y Necochea. No quedó nada más que las paredes. Allí vivían Cecilia y su hijo de nueve años, Ian. Ambos no estaban en el hogar, ella trabajando y su hijo en la escuela, así que no hubo heridos, pero al ver las llamas arrasar con tanto esfuerzo de años dejó a Cecilia en shock, más allá de sus lágrimas.
Es por eso que desde entonces, una vez que pudieron instalarse en casa de una vecina amiga, piden colaboración a la comunidad.
Un recuerdo que se quiere olvidar
El miércoles, tras el feriado largo, Cecilia salió junto a su hijo Ian para llevarlo a la escuela Nº 1061, José Ingenieros, donde cursa cuatro grado. De allí se fue a la casa donde trabaja y lo que esperaba ser una jornada más terminó siendo la peor de sus vidas.
“Vivía ahí con mi hijo, los dos solitos. Salimos a las 6.30 para dejar a mi hijo en la escuela y mientras estaba trabajando mi mamá me llama para avisarme que se me estaba quemando la casa. En ese momento creí desmayarme. Me senté, le pedí ayuda Marita, mi patrona, que de inmediato me dijo que fuera a mi casa, pero yo no podía caminar, no tenía fuerzas. Entonces vino a buscarme junto a mi otra jefa, Romina (Cecilia trabaja también en la Distinción de calle José Hernández) y ambas me ayudaron y llevaron”, relató angustiada.
Al ver la escena dantesca y a los bomberos trabajando duro por apagar el fuego, Cecilia agradeció que su hijo estuviera en la escuela, pero no pudo evitar llorar a mares por todo lo que estaba perdiendo. “Me maté trabajando para poder comprar cada cosa que tenía, era nuestra casa, nuestro hogar, nuestro refugio. Fue muy duro ver cómo desaparecía todo”, dijo.
A su vez, mencionó: “Las mamás de la escuela saben que soy el único sostén de mi familia y que trabajo mucho. De hecho me están ayudando con ropa y otras cosas, lo cual agradezco de corazón. Siempre me dieron una mano para llevar a Ian o buscarlo, o bien se lo llevaban para hacer la tarea hasta que yo lo pasaba a buscar. Pero ya ver que desapareció todo me tiró abajo”.
El incendio, además de lo material afectó la salud de ambos, ya que Cecilia dijo estar muy débil e Ian viene con cuadros de vómitos y fiebre desde entonces, bajo control médico. A su vez, con el correr de las horas Ian también va cayendo en cuenta de que el fuego se llevó sus botines y pelotas, además de tantas otras cosas, por lo cual no podrá volver a sus prácticas de fútbol por un tiempo.
Entre heladera, cocina, cama, sábanas, muebles en sí y electrodomésticos, útiles escolares y alimentos, Cecilia dijo que necesita cinco chapas de 6 metros. “La Municipalidad me donó algunas y les estoy muy agradecida, pero son cortas, de 3 metros, por lo cual no me alcanza para cubrir todo. Necesito unas más de 6 metros”, detalló.
Quienes puedan ayudarlos, podrán comunicarse al teléfono de Cecilia, el 3417 50-1269.
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