¡Viva México! El grupo mariachi liderado por un funense que se dio el gusto de tocar en el cielo cordobés
Joselito Rey Mariachi aún no sale de su asombro por la aventura y por haber llevado su música a una colonia muy lejos del arte y los espectáculos.
Por Luciana Sosa
Si uno habla de Mariachis piensa de inmediato en guitarras, trompetas y grandes sombreros. Ése es el sello de las formaciones más conocidas y la de Joselito Rey Mariachi (@joselitoreymariachi) no se aleja de ello. Formada en Funes por José Rodríguez Rey, la banda se dedica a hacer de un festejo familiar un recuerdo imborrable con su música, buena onda y hasta los regalos que ofrecen a los homenajeados, pero más allá de las grandes anécdotas que tienen, nunca esperaron que la sorpresa sea para ellos. Hace unas semanas, el sábado 10, viajaron al cerro Champaquí y tras un viaje de cuatro horas en una camioneta 4x4 que fue subiendo la montaña, ofrecieron su espectáculo en los de los paradores del lugar, a unos casi 3000km de altura. “Fue una experiencia increíble, es algo que no vamos a olvidar nunca, porque además de ser el espectáculo del cumpleaños del dueño del parador La Rosa, fuimos quienes acercamos la música a muchas personas del lugar, que por la distancia está muy lejos de vivir algo así frecuentemente”, compartió José a InfoFunes y agregó: “Allí no se mide por cuadras, porque no hay (risas), se mide todo por tiempo y metros. Por ejemplo, un señor de 90 años caminó 1 hora y 40 minutos para llegar al lugar y poder vernos. Lo recuerdo y se me pone la piel de gallina”.
La música, en todas sus formas
“De chico me llamó mucho la atención la cultura azteca, aunque en mi familia. Mi abuelo era violinista, mi tío tocaba algún que otro folclore. En casa hubo siempre bombos y guitarras. Incluso tuve tíos mariachis viviendo en México. La música formó parte de mi vida al 100% y por eso, cuando Eugenio Prieto me llamó para ser parte del grupo Mariachi 2000, de Rosario, no lo dudé”, relató José sobre sus comienzos en la música mexicana. Fue así como, a la par, daba sus shows de tango y folclore. Con los años se sumó a otra formación rosarina, Mariachi Rey, con la cual hasta legaron a tener contactos con artistas mexicanos y quedó pendiente la promesa de tocar en su país. Pero con el correr de los años, la demanda de los shows y el poco tiempo que podía compartir con su familia lo llevó a crear su propia banda: Joselito Rey Mariachi, con la cual eleva cualquier festejo y hace que entre boleros, homenajes, sorpresas y la emoción siempre esté a flor de piel.
De hecho, en octubre, fueron invitados a tocar un tema con la banda Camila, que ofreció un concierto en el Anfiteatro Humberto de Nito en Rosario. “Necesitaban una banda de Mariachis que los acompañen en una de sus canciones y el productor Pepe Grimolizzi, que llevó a la banda mexicana a Rosario, nos convocó. Fue una experiencia hermosa”.
Más que un simple show
Sobre la formación del grupo, comentó que los integrantes son de Funes, Rosario y Arroyo Seco, además su hijo, trompetista, y su hija, violinista y administrativa, cumplen un rol fundamental en la formación. “En cuanto al show, no nos distingue nada de las otras formaciones en las que participé, pero sí de los mexicanos ya que nuestro espectáculo es personalizado. Hacemos muchas preguntas antes del evento para conocer un poco la historia de esa pareja que se casa, o esa persona que cumple años, para poder luego dialogar con ella en el show, hacer una conexión. Ahí es cuando también muchos se emocionan y, por suerte, tengo a mi hija que me hace alguna mueca cuando ve que estoy al borde del llanto, porque si no, llego al cuarto show de la noche con los ojos destrozados”, detalló entre risas.
Además de su música y el despliegue escénico, la banda lleva regalos: si son mujeres un ramo de flores, si son varones tequila. En caso de una boda, ramo y tequila. Pero no todos los casamientos fueron de cuento de hadas.
“Una vez, por el 2014, 2015, llegamos a un casamiento, todo hermoso, la gente feliz, los novios divinos. Cuando le damos el ramo a ella, le brilló el rostro, es uno grande, hermoso. Cuando le dimos la botella de ¾ litro de tequila a él, le dio un beso a su esposa y se tomó el tequila de un solo trago, hizo un ‘fondo blanco’. Dejó la botella, me miró y me dijo ‘me hubieran traído algo más fuer’ y se desvaneció. Cinco días internado por coma alcohólico. ¡Nos queríamos morir!” recordó entre risas por el tiempo que pasó, pero sostuvo: “Fue tremendo, los familiares nos querían matar, la novia ni te cuento. Incluso quien nos contrató, creo que fue su abuela o tía, nos llevó a juicio. Esa noche tuvimos que salir por un costado del salón. Por suerte la ambulancia llegó rápido. La situación fue un desastre. No lo podíamos creer”.
Afortunadamente, el muchacho se recuperó, pero se quedaron sin fiesta ni luna de miel. De todas formas, José confió en que estuvieron “llamando todos los días para saber cómo estaba el muchacho. Nos quedamos re preocupados”. Asimismo, aclaró que la instancia judicial falló a su favor ya que ellos entregaban un contrato donde figuraba que les regalaban a los novios el ramo y el tequila, así que el único responsable de lo sucedido fue quien se lo tomó de un sorbo.
“Desde ahí, nunca más la botella grande, ahora llevamos unas petaquitas”, dijo firme.
El cielo como techo
En medio de su agenda figuró un evento que no esperaban tener: tocar en un cumpleaños a unos 2900 metros de altura, en el cerro Champaquí (Córdoba). “Te juro, pensé que lo había visto todo, pero esto superó todas mis expectativas. Ojo que casi me muero en el viaje porque es agotador. Viajamos cuatro horas por un camino de piedra, en la montaña, sobre una 4x4. El cuerpo me quedó vibrando como si hubiera metido los dedos en el enchufe (risas). Lo lamentable es que sólo podíamos ir cuatro del grupo, pero fue maravilloso. Nunca pensé estar a la altura de las nubes”, recordó.
El homenajeado no era menos que el dueño de uno de los paradores de la zona y allí se congregaron unas 50 personas que disfrutaron el espectáculo, entre canciones y chicles que debían masticar los artistas para no “apunarse”.
“Estoy muy feliz y agradecido a la música y a la vida por este tipo de momentos. Son hermosos y ver que la gente queda tan pero tan feliz con tu presentación, es algo que no tiene precio”, concluyó.
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