Domingo, 14 de Julio 2024
Viernes, 10 de Mayo del 2024

Corina Scaloni: "Llegar a Funes es estratégico, espero clientes de toda la región"

Dejó su carrera de contadora y siguió un sueño. Tras el anuncio de su hermano Lionel explotaron sus redes, tanto que abrió un local en Pujato y otro en Funes.

“Scala Bakery” (@scalabrky). Así se llama la empresa y también cada uno de los dos locales que Corina Scaloni encabeza en su Pujato natal y desde esta semana en Funes. En honor al apellido, y a cómo su madre llama desde siempre a su padre, “Scala” (aunque todo el mundo lo conozca como “Chiche”).

La joven de 29 años dejó una intensa carrera de contadora para seguir el sueño de su vida, que en realidad descubrió hace poco como tal: la pastelería. Pero eso no es todo, en medio de una broma, su hermano, el DT de la Selección Argentina de Fútbol, el campeón Mundial Lionel Scaloni, mencionó la marca en una entrevista y sus seguidores coparon las redes y sus pedidos. Tanto que de producir artesanalmente en el quincho de la casa de sus padres se vio obligada a abrir su propio local, sello que ahora en su segunda sucursal, se puede disfrutar en el Mercado Don Bosco de Funes.

“Por lo que hablé con mucha gente, esto le ha pasado a muchos profesionales, viste que entre los 17 y los 18 no tenés mucha idea, o si, de qué querés estudiar, seguir, y en mi caso me interesaba la contabilidad, de hecho no rendí una sola materia mal, y a los 22 ya tenía mi título. Incluso desde antes trabajé en estudios contables hasta que abrí el propio. Pero cuando mi papá tuvo un problema importante de salud (un ACV), ahí me comencé a plantear si esto era lo que realmente quería en mi vida”, compartió Scaloni a Infofunes.

Y continuó: “Mi cabeza se puso en cero, ahí cambió el orden de las prioridades y en ese oasis emocional me acordé que cuando era chica y no me podía dormir miraba Utilísima. Es más, hablando con amigos y vecinos, me remarcaban que de chica siempre compraba productos para hacer cosas dulces. Y la verdad es que siempre tuve buena mando, así que ahí empezó todo. Me gustan mucho las medialunas entonces hice unos cursos de laminados, y por entonces convidaba a varios conocidos y todos me decían que tenía que venderlas, así que comencé a hacerlo por encargue. Las entregaba los sábados, porque de lunes a viernes trabajaba de contadora, y las preparaba en el quincho de la casa de mis padres”.


— ¿Y cuándo llegó la gran publicidad que hizo tu hermano en esa entrevista?

— Eso fue tremendo, inesperado (risas). En realidad conozco al prensa de la AFA y en medio de la entrevista le envié un mensaje pidiéndole que mencionara mi pastelería, pero fue algo que ni pensé que iba a hacer, Leo es medio parco, y cuando la mencionó se desbordó todo. Me agarró un pudor terrible porque juro por Dios que la finalidad era molestarlo un poco, no estaba preparada para enfrentar todo eso.


— Y con los seguidores aumentaron los pedidos también…

— No podía decirle que no a la gente, el quincho no daba abasto y ahí sí tuve que cerrar la idea que venía teniendo, que era alquilar un local. Del horno, la amasadora, la balancita y la batidora del año del cachilo tuve que comprar un par de máquinas más para poder dar con tanta demanda.


—¿Cómo llegaste a esta pasión por la pastelería, la heredaste? ¿Solían comer cosas ricas en tu casa?

— Mi madre creo que nunca hizo una torta y mi papá habrá hecho un par de asados, todo lo hemos comido en casa de mi abuela Lucía y de mi tía Tota. La casa de mi abuela estaba al lado de la mía así que era volver de la escuela y tomar la leche siempre con ella. Nunca supe cómo, pero ella vivía con el delantal puesto, y en un abrir y cerrar de ojos te tenía listo un plato lleno de pepas, budines, pastafrola, torta de ricota, biscottis. Y a un par de cuadras mi tía hacia budín de nueces que me encantaba. En realidad, siempre los fines de semana se juntaban las familias y ahí comíamos de todo, eso era un clásico, aparte todos vivíamos re cerca. No te olvides que Pujato es un pueblo de primera… porque dicen que si ponés segunda te lo pasas (risas).


—¿Cuál es tu preferido en la pastelería?

— Entre tanto chocolate y dulce de leche, la verdad que mi preferida es la Carrotcake (torta de zanahorias), que es la combinación justa de sabores entre lo exótico y dulce y el contraste con la crema de queso. Es suave y queda bien como postre, con un mate o con un café, es versátil.


—¿Y el preferido de Lionel?

— No, es muy difícil mencionar una sola cosa. Le gusta muchísimo todo lo que tenga dulce de leche, pero arrasa con un brownie, una pastafrola. Mi hermano no es indicador de nada (risas). Eso si, es el catador oficial de todos los postres que hago y el Bannofi (pastel de bananas con dulce de leche) es en honor a él, porque es un postre de banana split que se come mucho en Europa, acá no tanto, pero a él encanta. En casa todo lo que haya se come y dicen que está rico, lo comen como si fuese caviar.


—¿Han discutido sobre si la pastafrola es de batata o de membrillo?

— No. En casa la pastafrola es de membrillo, la de batata no existe (risas). Es más, no me gusta la medialuna salada, así que por ahora no tenemos. Ya hacemos los croissants. Tal vez en algún momento la incorporemos…

—¿Cómo llegó la opción de abrir una sucursal en Funes?

— Tenía ganas de abrir un poco el mercado y Funes está cerca, de hecho el Mercado Don Bosco está muy bien ubicado estratégicamente para que lleguen clientes de toda la región. Además, si bien es una ciudad en constante crecimiento, sigue teniendo esa calidez en la gente de pueblo y eso es lo que quiero para mi local. Es más, me gusta producir, así que estaré yendo y viniendo de un local al otro pero siempre trabajando detrás de la pared. Una de mis bases en que esto es artesanal y voy a seguir preservando la calidad. Incluso los proveedores, tanto en materia de lácteos, miel, huevos como los otros, son todos santafesinos, es otra de las medidas que mantengo para tener la mercadería bien fresca y a diario. Es parte de mi marca.

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