Alquileres comerciales en la cuerda floja: cada vez hay más locales con cartel

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El caso inverso ocurre en lo que respecta a vivienda permanente, donde aún hay una demanda desatendida. A su vez, el pago de un alquiler se lleva la mayor cantidad del ingreso de un asalariado.

La crisis económica repercute de manera directa en el consumo, lo que trae aparejado una baja en las ventas y en el peor de los casos, el cierre de los comercios. Esto es, a simple vista, lo que sucede en numerosas zonas de Funes, donde locales sobre las calles o dentro de las galerías, se encuentran desocupados.

 

Distinto es lo que acontece con las viviendas. La demanda es muy alta y la oferta es cada vez menor. Así lo confirman tres referentes de inmobiliarias de la ciudad.

 

En referencia a esta situación, José Ellena, presidente de la Cámara de Empresarios Inmobiliarios de Rosario (Cadeiros), remarcó: “En lo que respecta al mercado locatario de vivienda la situación es más aguda porque por un lado hay una alta demanda que no se alcanzó a paliar con la gran cantidad de créditos otorgados en años anteriores y por el otro lado, lo que construyeron inversores no fue destinado al primer hogar, que es dónde está la demanda”.

 

¿Qué fue lo que se construyó en nuestra ciudad en los últimos años? En su mayoría, locales. Analía Pozzobon, lo atribuye a la falta de información hacia los inversores. “Creo que si consultarían un poquito más a las inmobiliarias, que conocemos y estudiamos el mercado y sabemos lo que hace falta, o algún organismo, los asesoraría, sabrían que la demanda está en las viviendas y no en los locales”.

 

Mirta G., por su parte observa: “En general se están desocupando muchos locales en la ciudad y es llamativo por ser esta época en donde Funes explota. Los locales que nosotros tenemos sin alquilar creemos que se debe a la situación económica, pero también la lejanía del casco urbano juega un factor preponderante a la hora de que un local permanezca vacío”.

 

Asimismo, Rodrigo Criscenti, profundiza: “Respecto a los alquileres comerciales creemos que Funes vive un contexto distinto, y la tasa de desocupación por nuestra parte es casi nula. Sí es cierto que a raíz de los nuevos emprendimientos y barrios, con la gente que generó proyectos comerciales allí, el primero que edificó fue el que pudo tener los locales ocupados con actividades de primera necesidad y los que quedaron vacíos es porque el crecimiento de la zona no amerita otro tipo de comercio”.

 

En lo comercial el problema de la ecuación económica se repite: hay una muy baja demanda y muchos locales llegan a estar más de 90 días desocupados. Desde Cadeiros, Ellena sostiene que lo que sucede “es una radiografía de la situación económica. Los locales no se cierran por el costo del alquiler, nosotros entendemos que sucede porque hay toda una situación de crisis económica detrás que da como resultado el cierre y que a su vez, se ve reflejado en menos trabajo, menos recaudación para los entes oficiales, etcétera”.

 

Hogar dulce hogar

 

José Ellea comenta una cuestión que se volvió masiva en los alquileres de viviendas: “Vemos que al asalariado mes a mes le cuesta más cumplir con el pago. El alquiler ha ido tomando la mayor cantidad del ingreso de una familia. La gran dicotomía es que al mismo tiempo, para el dueño de la propiedad cada vez representa menos ese ingreso”.

 

Según informan, este año la ecuación de renta de cualquier inmueble está en su piso histórico, llegando a menos de un 4% anual. “Esta situación hace desalentar a quien ha invertido para resguardar sus ingresos y de paso resolvía un gran problema del déficit habitacional”, reflexiona Ellena.

 

Las conclusiones de lo que sucede en Funes de las inmobiliarias Pozzobon, Crisenti y Mirta G coinciden: en la ciudad la demanda es alta y la oferta es baja, por ende no hay propiedades desocupadas, la tasa de ocupación es alta.

 

El costo que debe afrontar el inquilino para renovar su contrato o para ingresar a la vivienda es alto. Los valores que se suman son: el depósito, la comisión, el sellado y el primer mes. Es así, como una familia que quiere ingresar o renovar un contrato de por ejemplo, una casa mediana, tiene que desembolsar alrededor de $41.000.

 

“Tratamos de ser conscientes y que el porcentaje de renovación no acompañe a la inflación. Intentamos trasladarle esta idea a los propietarios y hacerles entender que hoy la inflación es del 48% y no podemos incrementar un alquiler en ese porcentaje, por eso nos mantenemos en el 30%”, comenta Rodrigo Crisenti.

 

“Nosotros intentamos darle facilidades a los inquilinos, otorgándoles la posibilidad de, por ejemplo, firmar un pagaré por el depósito y no abonarlo en efectivo, eso los aliviana mucho. O abonar la comisión en cuotas”, confiesa Mirta.

 

Analía Pozzobon también se suma a las consideraciones para con los inquilinos: “Muchos de ellos son chicos de familias de acá que se independizan, parejas o familias que vienen a vivir con sus hijos pequeños. Con el tema de las garantías a veces se complica, por eso si no tienen propietarias aceptamos recibos de sueldo. La mayoría de los propietarios tienen sus casas como bien de familia y eso no sirve, intentamos darles todas las facilidades”.

 

Finalmente, desde la Cámara de Inmobiliarias observan que a quienes tienen que pagar, muchas veces se le dificulta, y se refleja en una baja general en lo que respecta al pago, “por eso sugerimos que la inmobiliaria trate de mediar, y ayude a entender al propietario que quien paga es un asalariado y muchas veces es mejor recibir menos dinero a tenerlo desocupado con los gastos y problemas que acarrea”. Acción que las inmobiliarias de la ciudad aseguran realizar.

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