Martes, 13 de Enero 2026
Martes, 13 de Enero del 2026

Vecinos de barrio Los Pinos exigen el retiro de un contenedor que se transformó en un foco de contaminación

Lo que nació como un puesto de reciclaje en la plaza de Larrea y Roca hoy es un basural a cielo abierto que genera un gran peligro para todos en la zona.

La situación ambiental en el barrio Los Pinos de Funes llegó a un punto crítico y llevó a los vecinos a organizarse para elevar un reclamo formal ante la Municipalidad. El contenedor de reciclaje que fue recibido con bombos y platillos con el fin de mejorar así la vida en la ciudad, es hoy un basural que atenta contra la paz, la salud y la convivencia en la zona. Es que cuando se desborda, los vecinos tiran sus materiales en las cercanías, los perros rompen las bolsas, todo se desparrama y el viento hacer de las suyas.

El foco del conflicto se encuentra en Larrea y Roca, y desde allí los vecinos elevaron un escrito que fue entregado al municipio con el firme pedido de que se retiren esos contenedores de la plaza. Esto ya no es una plaza, es un basural a cielo abierto. El olor nauseabundo, los roedores, la mugre e incluso los vidrios rotos que hay por la zona son un peligro para todos, en especial para los niños y niñas que quien divertirse en esos juegos linderos”, dijo uno de los vecinos afectados.

A su vez, otra sostuvo: “Fui una de las que se alegró por la instalación de este contenedor. Estoy a favor de separar la basura para que pueda ser reciclada y en casa lo hacemos a diario, pero el daño que causa el descuido de otros vecinos es enorme. No tiene sentido seguir con estos contenedores si tenemos que renunciar a una vida tranquila y a la plaza del barrio”.

Esta falta de compromiso ciudadano, ya que muchas personas optan por dejar sus bolsas en el suelo, fuera del depósito, junto a la acumulación externa facilita que los animales de la zona rompan las bolsas y que el viento desparrame la mugre por todo el predio, transformó el corazón de la plaza en un escenario de total abandono.

Las consecuencias de este foco infeccioso ya afectan la salud y la seguridad de la comunidad: los vecinos advirtieron que el lugar se convirtió en un criadero de roedores y que el olor nauseabundo que emana de los desperdicios penetra en las viviendas cercanas, impidiendo el disfrute del aire libre. La preocupación es tal que muchas familias ya consideran el espacio como una zona perdida para la recreación, priorizando la seguridad física ante el riesgo de cortes o enfermedades.

A través de la nota presentada, la comunidad de Los Pinos busca una solución definitiva a lo que consideran una “gran molestia” que atenta contra la calidad de vida en el barrio y ven la remoción del contenedor como única alternativa viable. Mientras esperan una respuesta oficial, el pedido resalta la necesidad de replantear las estrategias de gestión de residuos en espacios públicos, donde la falta de educación ambiental de unos pocos y las fallas en la logística estatal terminan privando a todo un vecindario de su derecho a una plaza limpia y segura.

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