Creció viendo la delincuencia de su barrio y se involucró para cambiarlo: hoy es jefa de la policía de Funes
Mariela Guevara llegó para cuidar la ciudad. Cómo combina en la vertiginosa actualidad su vocación de servicio con su rol de madre y su pasión por la cocina.
Por Luciana Sosa
Mariela Guevara llegó pocos días antes que termine el 2025 a Funes para desempeñarse como Jefa de la Comisaría 23º. Acompañada por las sub jefas las inspectoras Yanina Di Marco y Gilda Díaz, la mujer oriunda de Rosario que actualmente vive en Zavalla estrena su cargo como jefa tras haber recorrido comisarías de Rosario y la región, entre ellas la última en la que ejerció como subjefa: la 32º.
A sus 48 años, mira hacia atrás y se muestra orgullosa de haber llegado a su objetivo: desde chiquita vivió en un barrio de la zona Sur de Rosario, donde la delincuencia era moneda corriente y donde se prometió hacer algo para cambiarlo “cuando sea grande”. Fue así que, a pesar del temor de su madre, se inscribió en la Escuela de Policía y su primer servicio fue en la Comisaría de su propio barrio. Las jornadas no fueron nada fáciles a sabiendas que los vecinos malhechores la conocían y amenazaron a ella, sus cuatro hermanos y su madre en varias oportunidades, razón por la cual debieron mudarse.
— ¿Alguien de tu familia ejerció o ejerce en la Policía de la provincia?
— No, nadie. Fue algo que decidí de chica, cuando veíamos en mi barrio que las cosas estaban muy difíciles. Era una zona muy complicada y siempre le decía a mi mamá que me iba a ocupar de cambiar las cosas. Ella me decía que no, que tenía miedo a que me pudiera pasar algo, pero igual estudié y me gradué cómo agente. Creo que todo lo que esperaba poder hacer era alimentado por las películas que mirábamos en mi época, porque no tuve ningún referente.
— ¿Tuviste miedo alguna vez?
— Nunca. Incluso al recibirme comencé a ejercer en la Comisaría 16º de mi barrio ahí descubrí muchas cosas que como simple vecina no veía, a pesar de saber quiénes estaban en el camino errado. Muchos decían conocerme para poder zafar del momento, y yo les decía que sí, que yo también los conocía pero si se mandaron una macana, tenían que ir detenidos igual. Con el tiempo me amenazaron, decían saber dónde iba a bailar mi hermanita, amenazaron a todos y nos fuimos del barrio. Es más, mi hijo también es policía, y siempre hablamos de los peligros y situaciones que conocemos, pero no desde el miedo, sino del saber que estamos trabajando para cambiarlo.
—¿ Cuánto años llevás ejerciendo?
— Llevo 28 años de servicio y realmente amo mi profesión, incluso no me pierdo capacitación alguna porque siempre quiero dar lo mejor. Hoy es todo un desafío y una alegría enorme que me destinen la seguridad de Funes. Sé que se está haciendo mucho y muy bien, así que mi función será mantener esta calma que tanto identifica a la ciudad.
— ¿Hubo algo que te sorprendió de Funes o que fue diferente en tu función?
— Acá podemos contar con el Comando Radioeléctrico de la ciudad. Estuve en varias comisarías de comunas donde el Comando pertenece y protege a tres comunas juntas, lo cual es rezar para que cuando lo necesites, poder tener ese apoyo. En Funes tanto la predisposición del servicio de Monitoreo como del Comando facilitan mucho el trabajo. Me refiero a que se forma un gran equipo, todos tirando para el mismo lado y eso influye en la eficiencia y en la inmediatez de resolver los hechos.
— ¿Y cómo fue tu recorrido en la fuerza, sobre todo al ser mujer?
— Nunca me sentí discriminada. De todas formas, creo que el machismo reinaba mucho más cuando era chica, ahora tanto la escuelas, las mismas comisarías, los grupos de trabajo ya tienen otra mentalidad, más integradora. Igualmente, como dije antes, no me pierdo capacitación así que siempre demuestro que puedo hacer mi trabajo y de la mejor manera. Incluso es la primera vez que cuento con dos subjefas, mujeres, así que hoy más que nunca mostramos que podemos hacer un gran equipo.
— ¿Cuál es tu modalidad de trabajo?
— Siempre estoy disponible para los vecinos, a quienes les pido que se acerquen, que no duden en denunciar, porque necesitamos saber la realidad de todo. Y respecto a mi equipo, siempre pido buen trato Acá no viene la gente porque pasa a saludar con una sonrisa en la cara. Los vecinos vienen cuando tienen un problema, su ánimo no es el mejor de todos, se sienten vulnerados, nerviosos y si desde nuestro lugar no les ofrecemos acompañamiento y buen trato, todo termina mal.
Soy conciente de que mucha gente, sobre todo en Rosario, se quejó de que esperan horas y horas en las comisarías para hacer una denuncia, incluso otros ya no las hacen porque consideran que es una pérdida de tiempo. Si no se hace la denuncia no llegamos a conocer lo que pasó y no podemos hacer nada al respecto. Es tan simple como eso. Pero desde este lado trabajo por garantizar al vecino o vecina que venga que va a ser tratado de la mejor manera, acompañado es la difícil situación que le tocó vivir y vamos a dar todo de nuestra parte para que su caso se solucione de la mejor manera.

Se saca el uniforme para ponerse el delantal
— ¿Cómo te gusta pasar tu tiempo fuera de la comisaría?
— Hasta hace unos meses iba al gimnasio, ahora ya no puedo (risas), porque suelo estar gran parte del día en Funes, luego me voy a mi casa y quiero compartirlo en familia con mi hija y mi esposo. Me encanta cocinar y admito que soy muy buena. Incluso me gusta mucho organizar reuniones, preparar todo, desde la picada, entradas, ensaladas, plato principal, postre. Me gusta agasajar a los míos con la cocina.
— ¿Cuáles son tus especialidades?
— La verdad es que me desenvuelvo muy bien, ya sea con platos dulces o salados. Si tengo que elegir uno de cada uno, la bondiola a la barbacoa con papas que hago ya recibió varios aplausos (risas), y de postre me sale muy rica la torta Selva Negra. Es más, a mi hija le gusta mucho cocinar así que lo hacemos juntas, somos muy compañeras.
— O sea que la cocina es tu cable a tierra, una conexión con los tuyos.
— Totalmente. Me fascina cocinar, conocer cosas nuevas. Siempre me compré revistas de cocina y creo que desde chica me gusta, porque recuerdo que mi papá trabajaba de mozo en un bar y solía traernos platos para que probemos. Incluso si comemos fuera de casa pido algo que no haya probado hasta el momento.
— ¿Cómo es tu relación con las pantallas?
— Casi nula. No miro redes sociales y trato de evitar la televisión. Estoy casi todo el día trabajando con denuncias, pedidos de captura, choques y no quiero ver eso también en la tele mientras estoy con mi familia. Soy de las personas que preservan su espacio, su refugio, como es mi familia, de las cosas que pasan fuera de casa. No digo que las ignore o que no me importen, todo lo contrario, sólo busco darles a ellos mi tiempo de calidad, ya que mi profesión, que elijo y amo, no me permite darles cantidad.
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