Lunes, 20 de Mayo 2024
Domingo, 13 de Diciembre del 2020

Una ciudad que ya no tiene fábulas

Funes crece. Lo que parece un trillado slogan de campaña es una realidad. Una ciudad que ya no duerme como antes, una ciudad susceptible con destino de furia. Mapa, en tiempo real, del nuevo Funes.

por Vanesa Fresno

Funes está experimentando un nuevo boom urbanístico, algo así como una segunda oleada de expansión demográfica que vuelve a poner en tensión las diferentes miradas respecto al crecimiento que deba tener la ciudad. En el espejo retrovisor aún se pueden ver los efectos negativos de aquel primer boom que se dio desde principios de este siglo, donde la falta de planificación y de control sobre las urbanizaciones provocó conflictos que, al día de hoy, lejos están de resolverse, y donde la escasa infraestructura en materia de servicios atenta contra la calidad de vida que los nuevos funenses habían venido a buscar.


Las carpetas en la oficina de Planeamiento del municipio se apilan una arriba de la otra con ambiciosos dibujos urbanísticos que prometen cambiar la fisonomía de Funes de manera definitiva. Si uno mira el mapa de la ciudad, puede ir cubriendo casi por completo aquellos espacios aún en blanco (o en verde, para ser más literales) con los nuevos proyectos.


El Ejecutivo se pone al frente de la cruzada, el propio intendente defendió la inversión privada y apuesta fuerte al sistema de plusvalía, mediante el cual las arcas del municipio recibirán fondos frescos, al punto de considerarlo uno de los tres “pilares fundamentales” de su gestión.


Comprometido

“Yo no solo estoy a favor de las nuevas urbanizaciones, sino que estoy comprometido con eso”, le dijo enfático a InfoFunes el intendente Rolvider Santacroce. Para el jefe comunal, “la única forma en que nuestro país salga adelante es generando puestos de trabajo y riqueza. Y hoy son los empresarios los que tienen el dinero para invertir y generar esos puestos de trabajo”.


El intendente fue aún más lejos: “El Estado, sea municipal o provincial, por sí solo hoy no puede. Y más aún Funes: las condiciones en las que yo encontré la ciudad en diciembre pasado fueron lamentables; no se puede salir adelante sin ayuda”, afirmó.


Para entender el significado que Santacroce le da a la inversión privada, hay que escucharlo decir que uno de los tres “pilares fundamentales” en los que se sostiene su gestión es “el sistema de plusvalía que desarrollamos para aquellos empresarios que decidan invertir en Funes”. “Este sistema permite que ante cada desarrollo, un porcentaje de la inversión quede directamente en la ciudad, comprometido para la realización de obras o lo que sea necesario”, explicó. ¿Los otros dos pilares? “Gestiones incansables ante Nación y Provincia” y “la preservación de la seguridad para todos los vecinos”.


Otro código

En el mismo sentido, Santacroce deslizó la voluntad de ir por una reforma del código urbano. “Tenemos que tener un código nuevo”, dijo el intendente y afirmó que el vigente “ya es muy viejo”. La normativa data del año 1985, cuando Funes todavía no había sido declarada ciudad.


Al mismo tiempo, destacó que “los concejales hicieron muchísimas modificaciones en Ordenanzas para que los empresarios que quieren invertir en nuestra ciudad sepan que hay reglas claras, que hay gente que los deja hacer porque dejan algo en nuestra ciudad”.


Pero no todos los concejales están conformes con la mirada del Ejecutivo. Mauro Míguez, de Unidad Popular, señala que “se sigue impulsando un modelo de acceso a la tierra que es desigual y, ante todo, conducido por el mercado”. “La apuesta a seguir urbanizando sin atender a las demandas de mejor y mayor infraestructura en la ciudad no pueden sino conducir a una mayor desigualdad social”, indicó el concejal a InfoFunes y criticó al Ejecutivo por “delegar el poder urbanizador al mercado” que, advierte, “es alentar activamente la desigualdad”. 


“Es inflar el precio del acceso al suelo, dejando a miles de personas sin la posibilidad de comprar su propio lote o proyectar su vivienda”, dijo Miguez, quien pidió “fijar condiciones para que lo público, que es de todos, no sea conducido por el interés económico de un pool de empresas”.


El nuevo mapa

El desarrollo de nuevos barrios y complejos habitacionales supondrá una renovada geografía en la ciudad hacia cualquiera de sus cuatro puntos cardinales. Veamos.


Hacia el sur, las tierras linderas a la Autopista Rosario - Córdoba comienzan a ocuparse. Sobre calle Galindo, a metros del acceso a la arteria nacional, el empresario Carlos Ferroni proyecta un mega desarrollo con un barrio cerrado en un espacio de más de 44 mil mts2, con 40 lotes, un condominio de edificios en altura en una franja de terrenos de casi 1500 mts2., dos edificios de oficinas, espacios verdes y un desarrollo gastronómico en espacios de acceso público.


También sobre la autopista, al lado del club de campo Kentucky, el empresario Néstor Rozín avanza con el proyecto Sol de Funes, un “hotel de campo” donde también se construirán 36 casas al estilo country. En la zona del barrio Los Morros, más hacia el oeste, aparecen dos proyectos de condominios, ambos sobre calle Girasoles. El primero de ellos, proyecta la construcción de cuatro casas de planta baja y otras dos de dos plantas, sumándose a cuatro ya edificadas. Sobre esa misma calle, la constructora Obring planea levantar un complejo de 18 viviendas, con un espacio de coworking y un gimnasio.


Hacia el otro lado del mapa, en dirección sureste, el empresario Carlos Graciano Araujo, dueño de una bodega que lleva su nombre, proyecta construir el barrio cerrado “La Finca”. Son 52 hectáreas  en la avenida Illia y calle Urquiza, sobre el arroyo Ludueña, para viviendas residenciales unifamiliares y un espacio de uso público destinado a locales comerciales y oficinas. También al sureste aparece el megadesarrollo Vida de los empresarios Rossetti y Rosenthal. Se trata de un complejo de 190 hectáreas ubicadas entre Avenida Illia al norte, la Autopista Rosario - Córdoba al sur, el barrio San Sebastián al oeste y el acceso al aeropuerto al este, donde se construirán un barrio cerrado y un club de campo.


Rossetti y Rosenthal avanzan también en zona noroeste con otro proyecto de barrio cerrado, conocido hasta ahora como Vida III. Son 160 hectáreas sobre calle Pedro Ríos y Mocoretá, junto al barrio Funes Town, para viviendas de planta baja y hasta un piso. De obtener el ok del Concejo, la iniciativa privada le dejará 3,6 millones de dólares en concepto de obras al municipio, además de 180 lotes urbanizados y la provisión de agua potable para Funes Town y las Zonas 8 y 9.


También en zona oeste aparecen otros dos proyectos: por un lado, un nuevo emprendimiento residencial y comercial en un terreno de más de 6 mil metros cuadrados dentro del Loteo Las Calandrias, entre las calles El Payador, Houssay, Las Bordonas y Juan Manuel de Rosas, para 22 viviendas unifamiliares  24 estacionamientos y 12 locales comerciales. Por otro, en un predio de unos 5.000 m2 en Ruta 9 y Alem, entre las garitas 14 y 15, para la construcción de 12 departamentos y un condominio de 10 viviendas dúplex.


En la parte alta del mapa, el barrio abierto Funes Norte tiene planes de expandirse. La urbanización, que se erige a continuación del barrio abierto Funes City y próximo al aeropuerto, pidió al Concejo el cambio de usos y densidades para 12 manzanas que se encuentran al norte del desarrollo, con la intención de urbanizarlas.


Por último, en el macrocentro, el empresario Enrique Imaz avanza con dos proyectos de condominios: uno en altura en Bv. Mitre, entre Ruta 9 y Sarmiento, y otro sobre Pedro Ríos y la continuación del trazado oficial de calle Av. del Rosario para viviendas de planta baja y un piso. Entre ambos proyectos, el empresario le dejaría al municipio en carácter de Contribución por Mejor Aprovechamiento Urbanístico la cifra de 258.535 dólares para obras y materiales.


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