Postales de un Funes silencioso: hay alto acatamiento al paro de la CGT y se transformó el paisaje cotidiano
La adhesión de los gremios del transporte y municipales dejó las calles semivacías. El reclamo central apunta a la reforma laboral que se debate en Diputados.
Funes atraviesa este jueves una jornada de silencio inusual y baja circulación debido al alto acatamiento al paro general convocado por la CGT. La medida de fuerza, que reclama contra la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, paralizó por completo la administración pública local, los servicios financieros y el sistema de transporte, dejando al sector comercial como el único motor activo en las calles de la ciudad.
El impacto en la infraestructura de servicios es total. La Municipalidad de Funes y todas sus dependencias, incluyendo el Tribunal de Faltas, permanecen cerradas por la adhesión del gremio municipal. En la misma línea, las tres entidades bancarias con sede en la ciudad —Macro, Santander y Santa Fe— no brindan atención al público. En el ámbito educativo, aunque las clases aún no comenzaron formalmente, las escuelas suspendieron las actividades administrativas y de preparación que ya estaban en marcha.
La falta de transporte público de pasajeros se convirtió en el factor determinante del paisaje urbano. Sin colectivos circulando, los vecinos que debieron movilizarse se volcaron al uso de bicicletas (a pesar de la lluvia) o al pedido de viajes a través de Uber y otras aplicaciones de movilidad. A diferencia de lo que ocurre en los grandes centros urbanos como Rosario o Buenos Aires, donde se difundieron imágenes de zonas desiertas, los accesos desde Funes hacia la vecina ciudad permanecen abiertos y sin cortes, aunque el flujo vehicular es notablemente menor al de un día habitual.
El trasfondo de la protesta se centra en el tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados. Entre los puntos de mayor conflicto que motivan la huelga se encuentran el artículo 44 —que reduce el salario por licencias médicas— y la creación del Fondo de Asistencia Laboral que busca reemplazar las indemnizaciones tradicionales. También genera rechazo la posible derogación de diversos estatutos profesionales.
Mientras el Congreso define si el proyecto vuelve al Senado tras los cambios aceptados por el Ejecutivo, Funes intenta mantener su ritmo a través de sus locales comerciales. Los negocios del centro y de los barrios abrieron sus puertas normalmente, convirtiéndose en el refugio de una actividad ciudadana que hoy cambió el ruido por las persianas a medio subir.
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