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Por Vanesa Fresno

La pelota siempre a la diez: el fútbol femenino para niñas la pisa en Funes

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Grupo Ekipo empezó hace tres años con un proyecto que arrancó con 10 nenas y hoy suma mucho más del doble.

En un contexto en donde los espacios que tradicionalmente eran reservados para hombres comenzaron a ser compartidos, la práctica de fútbol no fue la excepción y cada vez más niñas comienzan a realizar el deporte.

“Quiero ir a jugar al fútbol” es una frase que usualmente era común escuchar en los varones. Si una niña tenía ese deseo, sucedía que o bien se trataba de disuadirla, o era catalogada como “marimacho” por sus pares o simplemente no encontraba dónde realizar la actividad.

Hace algunos días, se conoció la resolución del acuerdo firmado entre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) que declara al fútbol femenino como profesional, una conquista que se logró después de muchos años de lucha de parte de jugadoras de los principales equipos del país.

De un tiempo a esta parte niñas y mujeres de todas las edades lograron dejar atrás los prejuicios que giraban en torno a involucrarse en una práctica que durante años fue destinada casi exclusivamente a varones.  Es así que, algunas cuantas luchas y cambios de paradigmas después, hoy se palpa una realidad más inclusiva que respeta las decisiones y permite a niñas practicar el deporte. Incluso clubes importantes de la ciudad como San Telmo tienen conformados equipos de mujeres que compiten de manera frecuente, federadas en la Asociación rosarina.


Rocío Ríos, es la profe que lidera al grupo de niñas de Grupo Ekipo hace tres años. “Grupo Ekipo femenino se inició en 2016, con un proyecto personal que presenté al director.  Teníamos alrededor de 10 nenas al principio y terminamos con 20 ese año. Hoy tenemos 35 alumnas de 5 a 13 años un grupo, y de 13 a 18 el otro grupo”, destacó.

Históricamente, hubo –y aún hay- regalos que son elegidos para niños y otros para niñas. Una pelota de fútbol es un claro ejemplo de ellos. Naturalmente, sucede que cuando comienzan el deporte los varones lo hacen con cierto conocimiento práctico que las niñas no poseen del todo. Sobre esto la profe contó: “La diferencia entre unos y otros en el juego, radica en que el juego de las nenas es un poco más lento debido a cuestiones tradicionales como que a los nenes les regalan la pelota desde los primeros años. También es menos competitivo”.

“En el entrenamiento le damos mucha importancia a la técnica, que es otra de las diferencias: a los varones les sale más rápido y a las nenas les cuesta más aprender con qué parte del pie se pega o cómo pegarle con la cabeza, son más temerosas”, profundizó Rocío.

Una de las problemáticas que se dan en los equipos de fútbol de niños, es la conducta de los padres, en donde sobre exigen a sus hijos por deseos internos proyectados o se muestran muy agresivos con los equipos rivales, en relación a esto, la entrenadora argumenta que es algo que no se da para nada en el fútbol femenino.

“Cuando realizamos encuentros recreativos, lo que veo con respecto a los padres es que se portan muy bien, pero quizás es porque es recreativo y no competitivo. Acá los padres apoyan y respetan a ambos equipos”, destacó y agregó: “Hemos hecho partidos mixtos y fueron muy lindos, hoy en día el niño varón entiende y acepta que las nenas jueguen al fútbol, las integran mucho. La experiencia es muy linda.

En cuanto a la pregunta sobre si el fútbol femenino un deporte que llegó para quedarse o una moda pasajera, Rocío reflexiona: “Definitivamente llegó para quedarse. Hay cada vez más nenas que se suman y les gusta el deporte, cada vez más padres que entienden que el fútbol no es algo propio o exclusivo de los varones. Entienden que la nena no sólo aprende a jugar a la pelota, sino que también comparte muchas otras cosas con el equipo”.

“No sólo se enseña el deporte, también buscamos que aprendan valores para la vida, como el respeto, el compañerismo, la humildad, que son valores que hoy en día están olvidados o dejados de lado. Además es un deporte en equipo y eso te hace conocer mucha gente, formar lazos muy fuertes. Y a su vez es algo divertido, que hoy en día es algo que nos viene bien, reír y disfrutar”, finalizó la profesora.


“Me siento como Messi”

Euge tiene 10 años, va a quinto grado de la Escuela 125 “Dr. Antonio Herrera” y este año les pidió a sus papás empezar a practicar el deporte, es hincha de Newell`s  y entre sus compañeras, está Malena, su amiga desde la guardería.

“Juego al fútbol porque me divierte y me hace sentir como Messi, me gustaría poder aprender a jugar bien”, cuenta entusiasmada si le preguntan por qué decidió practicar ese deporte.

Sin diferencias. Lejos de recibir críticas o burlas por elegir jugar al fútbol a Euge tanto sus compañeros y amigos le demuestran interés y admiración. “Me dicen que no pueden creer que juegue al fútbol, porque no hay muchas nenas que jueguen. Algunos chicos me dicen de jugar partidos, pero a algunos les digo que no porque tengo que mejorar, para no perder”, asevera riéndose.

Y como sucede siempre con los chicos, Euge resume todo de manera perfecta: “Jugar al fútbol me hace sentir bien, sentir libre”.

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