La marca de ropa que se gestó entre Funes y Roldán y ahora fue elegida para la Fashion Week de New York
Betina Pellerino presentará una colección de indumentaria femenina en febrero de 2026 en Manhattan, tras superar un arduo proceso internacional de selección.
Una marca de indumentaria femenina de la región fue seleccionada para formar parte de la Fashion Week de Nueva York de febrero de 2026. Betina Pellerino, la firma que lleva el nombre de su creadora, presentará una mini colección en una de las pasarelas más influyentes del mundo tras 23 años de trayectoria en el rubro.
La participación se dará en el marco del bloque “Made in Argentina”, impulsado por Runway 7, que integrará el calendario oficial de la semana de la moda neoyorquina. El desfile se realizará el domingo 15 de febrero en el Sony Hall y reunirá a un grupo seleccionado de diseñadores nacionales, con una propuesta que combina pasarela, música en vivo y la presencia de referentes de la industria.
La llegada de esta posibilidad para el emprendimiento de indumentaria regional no es casual. Betina Pellerino es una marca de ropa femenina con 23 años de recorrido, nacida y sostenida desde un modelo de producción propia y artesanal. El corazón del proyecto está en el taller, donde se realizan las serigrafías, se intervienen prendas pintadas a mano y se desarrolla cada colección con una lógica de oficio y experimentación constante. La propuesta apunta a lo cotidiano, con especial énfasis en la comodidad, la durabilidad y los talles reales, pensados para cuerpos diversos y usos concretos. El local funciona en Sánchez de Loria 334 bis, en Fisherton, a apenas minutos de todo el corredor oeste de Rosario.
Detrás de la marca hay un equipo familiar de tres personas que sostiene el proyecto día a día. Betina Pellerino está al frente del diseño, Fernando Flores —su marido— se encarga de la producción y la administración, y Juan Pellerino —su hermano— lidera el área comercial. Una estructura reducida, pero consolidada, que seguramente permitió sostener la marca en el tiempo y adaptarse a los cambios del mercado sin perder identidad.
El acceso a la Fashion Week llegó tras un proceso de selección internacional abierto a diseñadores de América Latina. La convocatoria incluyó una aplicación inicial, entrevistas y distintas instancias de evaluación, con requisitos vinculados a la experiencia en desfiles y la continuidad de marca. “Aplicamos el año pasado sin saber hasta dónde podía llegar. Fueron meses de entrevistas, llamados y pruebas. Cuando llegó la confirmación fue una mezcla de alegría enorme y vértigo, porque la presentación ya es ahora, en pocas semanas”, contó Betina Pellerino.
En lo personal, la experiencia tiene un valor simbólico fuerte para los impulsores del proyecto. Con más de dos décadas en el rubro, la posibilidad de mostrar su trabajo en Nueva York aparece como una especie de cierre de etapa y, al mismo tiempo, como un nuevo comienzo. “Es como la cerecita del postre después de tantos años de trabajo”, definió la diseñadora, que viajará con una mini colección pensada especialmente para esta vidriera internacional.
La historia de la marca se construyó en la región. Betina vive en Roldán desde hace casi 12 años, trabaja en Fisherton y se mueve a diario por Funes, donde organiza su rutina entre el taller, la escuela de sus hijos y la vida cotidiana. Ese recorrido cercano, sostenido en el tiempo, es también el que le dio forma a un proyecto que hoy cruza fronteras entre ciudades y tiene compradores en toda el área metropolitana y más allá.
Ahora, con la fecha marcada en el calendario, el equipo atraviesa las semanas finales de preparación. Ajustes, pruebas y definiciones conviven con la expectativa del viaje: en febrero, Betina Pellerino llegará a Nueva York con una mini colección lista para salir a la pasarela, representando al diseño de la región en una de las vidrieras más importantes de la moda internacional.
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