El sindicato dice que faltan empleados en EPE para la guardia nocturna y anticipa más cortes de luz en Funes
Alberto Botto, de Luz y Fuerza, alertó por la falta de cuadrillas y dijo que no hay guardia nocturna porque el gobierno frenó la creación de una sucursal.
Por Manuel Monsalve
Las altas temperaturas del verano volvieron a poner bajo tensión al sistema eléctrico en Funes y dejaron expuesto un problema que se arrastra desde hace meses: desde el sindicato de Luz y Fuerza advirtieron que la falta de personal y de cuadrillas activas en la EPE limita la capacidad de respuesta ante los cortes y anticiparon un escenario de más apagones durante la temporada estival.
El secretario general del gremio, Alberto Botto, fue tajante al explicar cuál es el principal factor detrás de los cortes y de las demoras para restablecer el servicio. “La capacidad de respuesta de la EPE está muy reducida. Lo que se necesita son más trabajadores propios, capacitados”, señaló. Además, recordó que la situación fue advertida con anticipación: “Desde agosto veníamos diciendo que el verano iba a ser difícil, pero no hubo decisión de incorporar personal. Hoy se están pagando las consecuencias”.
Para Botto, el problema viene de larga data. Según datos del sindicato, hoy la empresa provincial de energía tiene un tercio del personal que tenía en los años 80, cuando la población y el nivel de edificación de Rosario y la región distaban de la masividad actual. A ese desfasaje estructural se sumó, en los últimos años, un golpe clave: unas 150 jubilaciones en los equipos del área metropolitana que nunca fueron reemplazadas, profundizando un déficit que sigue creciendo.
Consultado puntualmente por la ausencia de guardias nocturnas en Funes, Botto explicó que esa situación también está directamente ligada a decisiones políticas. Según repasó, estaba previsto crear una nueva sucursal en el Gran Rosario, con mayor autonomía operativa y estructura propia, lo que hubiera permitido contar con guardias activas durante la noche. Sin embargo, ese proyecto fue frenado. “La sucursal estaba armada, era algo mucho más amplio, pero se cajoneó con este gobierno”, afirmó.
Según Botto, el escenario ya es irreversible. Aseguró que, como la incorporación de personal no se hizo en los primeros meses del año, el verano ya quedó prácticamente perdido. “A esta altura no hay forma de llegar con gente formada. Aunque se intente, el impacto será mínimo y no va a cambiar el panorama inmediato. Recién podría servir para el invierno o para la próxima temporada”, advirtió.
Además, el dirigente sindical insistió en que la única alternativa real es sumar trabajadores de planta permanente y descartó cualquier parche: “El trabajo de la EPE se aprende dentro de la empresa, con capacitación específica y con profesionales propios. Esto no se soluciona con contratistas”.
Finalmente, Botto también puso el foco en el crecimiento sostenido de la demanda eléctrica. Explicó que el aumento del consumo está directamente ligado a las altas temperaturas, pero también al avance de la urbanización en toda la región. “Se sigue construyendo, se siguen armando barrios y eso exige cada vez más a las redes y a los cables”, señaló, y advirtió que sin inversiones y refuerzos acordes, el sistema queda cada verano más cerca del límite.
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