Domingo, 11 de Enero 2026
Sábado, 10 de Enero del 2026

El “Mini Caribe” de Funes por dentro: dónde está, cuál es su origen y cómo se puede acceder a sus playas

El barrio cerrado Vida Lagoon es la sensación del verano en Funes luego de la visita de Messi. La laguna artificial y la arena de cuarzo, las claves de su éxito

Como un destino paradisíaco del mar Caribe, pero a minutos de casa: La reciente visita de Lionel Messi a un exclusivo barrio privado de Funes desató una ola de curiosidad en redes sociales y dejó a miles de usuarios de todo el país sorprendidos por una postal poco habitual para la región. Arena blanca, agua turquesa y un paisaje que parece sacado de una playa internacional llamaron la atención y multiplicaron las reacciones.

Se trata de Vida Lagoon, un fastuoso barrio privado local ubicado en la franja oeste del predio conocido como estancia La Polola, al límite del barrio Funes Town. El proyecto nació a partir de un innovador desarrollo tecnológico denominado Crystal Lagoons, un sistema que permite crear lagunas de gran tamaño con agua cristalina, aptas para uso recreativo, con bajo consumo energético y un mantenimiento muy inferior al de una laguna natural o una pileta tradicional.

Así, la laguna artificial ocupa el corazón del barrio: cuenta con muelle para deportes acuáticos, sectores de playa con arena de cuarzo y áreas con juegos inflables pensadas para el uso recreativo y familiar. Todo el diseño apunta a reproducir una experiencia de playa, pero dentro de un entorno urbano cerrado y controlado.

Además, Vida Lagoon dispone de una amplia infraestructura de servicios y espacios comunes: club house y centro de eventos, zona de playa familiar con reposeras, sombrillas y sanitarios, un puesto de comidas, cancha de vóley playa y un restaurante con vista directa a la laguna. El proyecto se completa con un parque de conservación natural, juegos infantiles, una península con mirador y espacios de estacionamiento destinados a los residentes.

El acceso al predio no es libre. Se puede ingresar únicamente por invitación de propietarios, quienes habilitan el ingreso de visitantes a través de un código QR generado de forma individual. De ese modo, el barrio mantiene un control estricto de accesos y refuerza su perfil exclusivo, incluso para quienes solo buscan conocer la laguna o pasar el día como invitados.

En cuanto al desarrollo urbano, el emprendimiento se extiende sobre una escala poco habitual para la ciudad: 80 hectáreas de lotes exclusivos, con superficies que van desde los 600 hasta los 1200 metros cuadrados, y otras 55 hectáreas destinadas a espacios verdes, calles internas y áreas comunes. El resultado es un barrio privado de categoría, con fuerte impronta paisajística y una planificación que combina naturaleza, recreación y vida residencial de alto estándar.

De este modo, aunque el acceso está limitado y no es libre, existe la posibilidad de conocer el lugar a través de la invitación de algún propietario, una condición que refuerza el perfil exclusivo del barrio y explica por qué, para muchos funenses, el llamado “Mini Caribe” sigue siendo más una postal a la que aspiran llegar que una experiencia cotidiana.




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