Sábado, 20 de Abril 2024
Lunes, 18 de Marzo del 2024

Construyeron cientos de oficinas modulares y ahora también aulas móviles

El Vagón inició como un taller de herrería. La firma funense creció con su propuesta de construcción industrial con la que ya alcanzaron todos los rubros.

Sebastián Escudero trabajaba desde hace muchos años en su taller de herrería en barrio Los Solares cuando comenzó el 2020, el año en el que el mundo quedó paralizado por una pandemia. Soñaba con poner en práctica con su oficio todas las ideas que le ocupaban su cabeza: “El mundo necesita crear nuevos espacios y habitarlos de otro modo”, corroboró.

Su idea era crear vagones móviles, transportables, cálidos y confortables para el uso diario. Concretar esa idea se volvió necesario cuando el mismo mundo puso en evidencia lo útiles que podían llegar a ser. Así nació El Vagón Oficinas móviles, una firma funense joven con un crecimiento exponencial que conserva la impronta con la que surgió: ingenio y ganas de hacer.

Mes a mes dan cuenta de los cientos de usos que pueden darse a este tipo de construcción modular: oficinas, talleres, ampliaciones, pequeñas industrias, bares, cocinas y también aulas.

Este mes instalaron una con capacidad para 18 personas y un baño modular anexo que sirvió para ampliar la capacidad de un Instituto de Inglés en la localidad de Pérez. De esta manera El Vagón resolvió una necesidad concreta para la institución: poder sumar alumnos en un entorno apto, con excelente aislación térmica y acústica, luminoso y confortable. A la vez, la inversión le permite al instituto trasladar el día de mañana el aula a cualquier otro espacio que necesite, incluso mudarlo.

“Fue un proyecto que hicimos en un mes, es un vagón de 4 metros por 7 de largo que como particularidad de que esta aula fue ensamblado en el lugar porque no podíamos entrar con la grúa, sino nuestros módulos son construidos completamente en nuestro taller de Funes y se trasladan una vez finalizados”, explica Sebastián Escudero, titular de la firma.

El aula móvil fue la primera construida por El Vagón y les abre un nuevo panorama para seguir llegando a nuevos rubros. Ya alcanzaron clientes particulares, comerciales, gastronómicos, y algunas industrias. “El tope lo pone el cliente, yo a palabra no trato de ni siquiera usarla en una conversación, si se buscan trabas se encuentran, pero si le buscamos la vuelta, también”, explica y deja en claro cómo entiende su negocio y cómo trabajan desde que lanzaron como un taller de herrería a esta parte.




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