El sector gastronómico surfea la crisis con el empujón de la ola de verano

person

El balance difiere entre quienes recién inauguran y aquellos que tienen años midiendo el comportamiento del consumo local.

 

El sector gastronómico viene golpeado por una crisis económica que lleva a muchos de los consumidores a recortar las salidas o el ítem de su presupuesto destinado al esparcimiento. Sin embargo Funes, al igual que otras ciudades más turísticas tiene otro comportamiento y movimientos comerciales propios.

 

En un breve repaso por algunos diversos locales gastronómicos, InfoFunes indagó sobre el consumo local y las conductas a la hora de salir a comer afuera.

 

Enero está cerrando “un poco más bajo de lo que fue diciembre” pero sostenido, coinciden. Los gastronómicos saben que son meses de temporada fuerte para bares y restaurantes locales, pero notan que “no es lo mismo que otros años”.

 

Diciembre, con su mística festiva, es un mes de punto de encuentro en el calendario. El verano arrancó entonces con una inyección de consumo gastronómico que fue muy bien recibida por los bares locales. Enero, no llega a igualarlo pero tampoco viene mal.

 

Quienes son más entusiastas con los resultados son los locales gastronómicos nuevos, -que en Funes son la gran mayoría-. El balance que hace el sector difiere entre quienes recién inauguran y quienes tienen años midiendo el comportamiento del consumo local.

En su tercer verano, una de las responsables de Murray, en pleno centro funense, cuenta que si bien “la situación económica se siente”, la temporada viene bien, y que enero sostiene un buen ritmo, que no alcanza a igualar el trabajo que hubo durante diciembre pero que, si uno de los dos días del fin de semana trabajan “con el máximo de cubiertos”, y el resto de los días se sostiene “bastante bien”.

 

Marilina cuenta que donde pueden apreciar la crisis económica y algunas consecuencias es en los distintos momentos del mes: “A principio de mes, cuando la gente cobra, hay mucho más movimiento que a finales”, eso siempre fue así pero se nota cada vez más. El promedio de gasto por comensal ronda los 300 pesos y la gente suele “buscar buenos platos”, ya que “en Murray se come bien, hay una buena carta”.

 

Paula es una de las dueñas de Pizza Mamá, el restaurante ubicado sobre Ruta 9 que hace 13 años que permanece abierto y ya es parte del paisaje culinario funense. Es una de los pocos comercios que tiene una experiencia sostenida: “En comparación a otras temporadas está muchísimo más baja. Tenemos la suerte de que trabajamos bien, es mucho más baja que otros años pero tampoco es que nos vaya mal, pero se nota en la cantidad de gente que ingresa. Otros años vos tenías un movimiento más parejo entre los días de semana y los fines de semana, ahora eso no se ve”, explica.

 

Desde el mostrador de su negocio familiar observan a clientes fieles, y muchos otros que son visitantes de fines de semana, “pero en eso también se nota. No es la locura de otros años”. Paula reconoce también que en comparación con otros años, “hay cada vez más oferta culinaria”, pero que “no hay una sobre oferta porque la ciudad también crece y nosotros apuntamos a nuestro fuerte, pizzas y pastas”.

 

Su análisis es otro: “Es la situación económica. La gente se guarda más, elige un día para salir, o elige el delivery solo una vez. Ya se viene notando desde agosto, pero como en Funes diciembre enero y febrero hay más trabajo, apacigua un poco, pero la merma está”. En Pizza Mamá una mesa de 4 consume, en promedio, entre 900 y 1000 pesos cuenta y hay de todo: los que comparten el plato o su salida es una pizza de muzzarela y una cerveza, o quienes no le ha cambiado el poder adquisitivo y salen a comer y tomar bien, sin reparos.

 

En otro sector, uno de los nuevos rincones culinarios es Ramona, en el comienzo del barrio Funes City. Maxi cuenta, aclarando que no tiene referencias de años anteriores ya que es su primer verano, que todos los meses han ido incrementando las ventas, pero lo atribuye también a una reconversión. “Arrancamos con la idea de ser una panadería y terminamos siendo restaurant; nuestro fuerte terminó siendo la cena porque el patio cervecero le dio mucha fuerza al negocio”.

 

La fórmula que resultó para el local, panadería devenido en bar-restaurante de Funes City, fue, además de ser el único local gastronómico de la zona, apostar al día de “pizza libre”. Los jueves Ramona trabaja así a su máximo de capacidad. “Diciembre trabajamos muy bien con las despedidas de año, los jueves, con la propuesta de pizza libre resultó muy bien, y siempre trabajamos a negocio lleno. Enero con respecto a diciembre, en cantidad de gente hubo menos, se nota, pero más o menos se mantuvo en los números”, cuenta.

 

El ticket promedio en una mesa de cuatro personas es entre 800 y 1200 pesos. Y a la hora de consumir, los titulares de Ramona analizan: “La gente busca todo: un buen precio, un buen producto y un buen lugar. La situación que estamos pasando no es muy favorable, entonces cuando la gente sale quiere pasarla bien y si puede gastar poco mejor”.

 

Comentarios