Emprender puntada a puntada

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Vendía ropa, se animó a ir por todo con sus diseños de manteles y almohadones, y en poco tiempo ya están por todo el país.

 

Carina Berns tiene 31 años y hace menos de un año que se mudó a Funes con su pareja. Hubo un antes y un después de esa mudanza, como en cualquier cambio de ciudad. Fue el puntapié para animarse a dejar su trabajo como vendedora de ropa en Rosario y dedicarse de lleno a sus diseños de almohadones, manteles y objetos de decoración. “Cuando me vine a vivir a Funes, al tener espacio para guardar telas y otro lugar para trabajar, decidir dejar el local y ponerme de lleno con eso”, explica. En cuestión de meses su marca fue creciendo y hoy ya vende sus productos en todo el país.

 

Al principio arrancó como un hobbie, haciendo cosas que sus amigas le pedían. Ella es decoradora de interiores y creció con las máquinas de coser de su mamá, una costurera de Carlos Pellegrini. Cuando decidió de a poco difundir sus productos en redes sociales descubrió con sorpresa que “podía ser que la gente le guste mis productos”. Fueron una bomba, en ocho meses pasó de “enviar solicitudes en Instagram de a una o dos por día a recibir cientos de seguidores de todo el país”. Su marca, (CariBDiseños en Instagram), ya tiene más de 3 mil seguidores y los pedidos llegan de todos lados.

 

A puro instinto, decidió apuntarle todas las fichas a esa red social, hacer foco en buenas y coloridas producciones de fotos de cada cosa que hace y contratar las publicidades que Instagram ofrece. Una combinación de originalidad, calidad, buen gusto, buenos precios, y un sorprendente manejo de marketing digital innato. “Lo que siempre busco es no copiar o no hacer repetido en cantidad. Yo quiero que sean objetos únicos y no que se vean en todas las casas. Las casa es propia de cada uno, te puede gustar algo que te dé una idea, pero hay que buscar originalidad”, remarca Cari.

 

“Todo va acompañado del esfuerzo y la dedicación que uno le da. Si no trabajas o si lo haces sin ganas va a ser difícil. Yo le pongo dedicación porque realmente me gusta, si no me gusta algo ni siquiera lo pongo a la venta”, señala y cuenta que detrás de cada objeto está su trabajo de principio a fin: compra las telas, confecciona, cose, saca fotos, difunde y contesta por redes. “Estoy todo el día, pero feliz, es un sueño que no pensé que iba a surgir así tan pronto. Las cosas cuando se dan no se saben cuánto duran, así que hay que aprovecharlas”.

 

En ocho meses sus productos comenzaron a venderse en su pueblo y los alrededores al principio, luego en Funes, Rosario y Roldán. Y hoy ya hace envíos a todo Santa Fe, Salta, Entre Ríos, Córdoba y hasta Neuquén. “Mis productos están por todo el país, es algo que ni yo lo creo”, se ríe feliz y sorpendida.

 

“Además del orgullo es estar agradecida, a todo lo que tuve que aprender en otros trabajos, a cualquier cosa que me toque pasar. No soy nunca de cruzar los brazos, y lo bueno es que tal vez una tiene alguna idea para que lado ir, pero es increíble como al animarme ahora se me amplió mucho más el horizonte”, confiesa. La próxima meta va a ser abrir su propio local de diseño de interiores, por el momento, el local digital se encuentra en Instagram como CariBDiseños.

 

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