Facturas caras: combo de aumentos dejó a las panaderías en el horno

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Los comercios funenses de ese rubro no escapan a la crisis que el sector vive en todo el país. Cómo la reman tres de las más tradicionales de la ciudad.

 

Panaderos de todo el país hace varios meses que vienen declarando el estado de alerta general por el masivo cierre de comercios del rubro en todo el país. Sólo en Rosario, 66 de ellas bajaron sus persianas en el último año. En Funes, una sucursal cerró y una panadería histórica prefirió vender la llave.

 

“Este estado de alerta responde a no poder afrontar el pago de los servicios de luz, gas y agua; por la agobiante presión tributaria y la dolarización de las materias primas. Durante el 2018, la harina de trigo subió un 131 por ciento, siendo el producto alimenticio que más se incrementó el año pasado”, argumentan dirigentes del gremio de Rosario.

 

Por su parte, la provincia anunció hace pocos días subsidios para panaderías, clubes y heladerías. Al sector panadero, se estima que se destine una inversión de 1.928 millones de pesos y los beneficiados serán aquellos comercios que, entre otros requisitos, no tengan más de 15 empleados y elaboren y vendan al por mayor sus productos.  Para ellos el descuento en las facturas de servicios será del 40 por ciento por seis meses.

 

El cóctel fatal para los comercios, fue la suba desmedida de los servicios, de la materia prima y como factor determinante la caída libre del consumo. De esta ecuación, algo que en Funes, a diferencia de otras ciudades, no se daba en otros tiempos era la caída tan drástica del consumo.

 

Consultados sobre el tema, los dueños de los comercios “La Suiza”, “La Panadería” y “San Cayetano”,  arriban a la misma conclusión y es la idea de que a pesar de ser Funes un lugar especial, donde se vive un “microclima”, y la crisis no impacta tanto, la baja en el consumo se siente y la conducta de la gente cambió mucho.

 

“El flujo de gente que ingresa al local quizás es el mismo, pero las ventas son medianas o bajas, la gente consume menos y se cuida mucho más con los gastos”, asegura Pablo de La Suiza.

 

Y tanto él como Horacio de La Panadería, destacan otro hecho característico de la ciudad, “En Rosario y el resto de las ciudades en verano la venta baja muchísimo, acá es al revés, la población se duplica, las ventas de mostrador y los repartos aumentan”.

 

“Pero aun así se observa que la gente tiene poca plata y se cuida a la hora de comprar. Se siguen vendiendo pan y facturas, lo que se nota es que llevan menos cantidad o eligen lo más barato. También te consultan los costos antes de elegir y siempre si anuncian aumentos en los medios, te preguntan cuánto aumentó”, cuenta Georgina de San Cayetano.

“En fechas especiales como Navidad, Reyes o Semana Santa también se siente bastante con los productos típicos. La venta de roscas de pascuas, pan dulce y tortas bajó. En esos casos, la gente prefiere llevar facturas” coinciden.

 

Para Pablo, el mayor impacto sobre el costo del pan viene de la mano del gasto en la luz y el gas, no tanto en la materia prima, es decir la harina. “Una bolsa de harina tiene que aumentar 50 pesos para que al consumidos final le aumente $1 el kilo de pan y sólo suceden esos aumentos tan grandes cuando hay escasez de trigo, que para colmo fue otra de las cosas que pasó. También los productores locales están vendiendo al exterior, algo que les conviene con la quita de retenciones y hay demanda porque muchos países productores tuvieron malas cosechas”.

 

De esta forma, los comerciantes analizan que en ese rubro puntual  ”es muy complicado porque no se puede trasladar el costo de los insumos y los impuestos al pan porque si no tendríamos que vender el pan por encima de los 100$ y no te lo va a comprar nadie a ese precio”.

 

 

“Si bien insisto en que acá somos afortunados y no podemos comparar a Funes con el resto del país porque somos una ciudad turística y durante el verano las ventas aumentan, la compra compulsiva que caracterizaba al cliente años antes en lo que es el rubro se acabó, ahora está sujeto al bolsillo del cliente y se tuvo que controlar”, reflexiona Horacio.

 

Y agrega: “Yo rescato que si bien se nota una baja en las ventas, no te fundís como sucede en Rosario. Tengo colegas que la están pasando muy mal allá. Acá hay que saber aprovechar los fines de semana y los feriados. La gente viene de muchos lugares a descansar y a consumir acá. Y los vecinos salen más también”

 

Las verdaderas variantes que desequilibran acá el comercio, aseguran, son los elevados costos de los servicios: “Pagamos montos altísimos de luz y gas, para mí esas dos cosas son las principales demoledores del rubro. Y lo peor no es el hecho de que pagamos 100.000 de luz, sino que la gente no tiene plata para consumir como lo hacía antes”, argumenta Pablo.

 

Las cifras de los impuestazos y la caída de las ventas

 

Horacio Herrera ejemplifica la situación con cifras: “En cuanto a la luz, nuestras boletas se triplicaron casi, pasamos de pagar 60 mil a 150 mil por mes de un año a otro. Y lo del gas fue terrible,  aumentó un 600%, estamos pagando alrededor de 20.000 pesos. La materia prima tampoco se quedó atrás, la bolsa de harina nos aumentó en los últimos 5 meses de 270$ a 800$ y nosotros recién ahora aumentamos el kilo de pan, actualmente lo estamos cobrando 75$”.

 

En La Suiza, reconocen haber consumido en 2018, 160 kilos de margarina menos por mes, con respecto a 2017. La margarina es uno de los ingredientes principales que utilizan para la producción de facturas y bizcochos. Esto implica hablar de 300 kilos de facturas menos por mes, en dinero, unos $30.000 menos por mes.

 

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