Funes

Martín Papini: ¿Articulador político o delegador irresoluto?

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El abogado divide aguas en el oficialismo y la oposición entre el “está en todo” y “no define nada ni camina la calle”.

Con un pasado de candidato peronista y funcionario macrista, es Secretario de Gobierno de un intendente al que enfrentó en el pasado y que hoy lo diluye por su hiperactividad. Sin embargo, a su lado se ilusionan con que sea el heredero del peronismo funense. 

Fue el primero que supo dónde iba a estar. Adolfo Martín Papini supo que iba a ocupar la Secretaría de Gobierno meses antes de que el gobierno liderado por Roly Santacroce asuma en Funes. Tener esa seguridad en el entorno del ahora intendente no es moneda corriente y marca a las claras el nivel de influencia que obtuvo Papini al lado de un mandamás todoterreno y avasallante que muchas veces termina haciendo las veces de secretario, coordinador o empleado por su propia forma de ser. 

Papini divide aguas en la política funense. Todos tienen una opinión formada sobre él, pero no todos coinciden en qué opinar, incluso dentro de su propio espacio. Para algunos “le costó arrancar y conocer el puesto” pero hoy “está en todo” y “es el que pone la cara y resuelve problemas”; para otros “es un gran delegador, va con el organigrama en la cabeza y no termina definiendo nada”, “nunca se lo vio en la calle” y “nunca fue ni al Concejo, y el intendente va cada quince días”.  

Un análisis con el que muchos coinciden es que el rol de Papini se diluye frente a la prepotencia del querer estar presente en todos los aspectos de la gestión, hasta los más mínimos, que le atribuyen a Santacroce, lo que lo termina transformando en su propio secretario de Gobierno y relegando a Papini a un segundo lugar con muchas menos luces. Para los que adhieren a esta teoría, Papini termina haciendo casi de jefe de Gabinete, coordinando reuniones entre secretarios y siendo el intermediario entre ellos y el intendente, algo muy distinto al perfil de secretario de Gobierno todoterreno al que estaban acostumbrados todos en Angelomé y Santa Fe, en gestiones anteriores. Prueba de esto es que le reconocen muy pocos funcionarios propios, siendo el más relevante Juan Manuel Constantini, amigo y colega abogado de Papini, director de Aguas Santafesinas puesto por Santacroce. “Todos los secretarios, subsecretarios y coordinadores son de Roly”, dicen en el Municipio.   

¿Pero de dónde surgió? Su nombre apareció en las páginas políticas funenses por primera vez en 2007, cuando ocupó el quinto lugar de la lista de candidatos a concejales que encabezó su amigo personal y hoy secretario de Medio Ambiente y Salud Animal Federico Estella, detrás de la candidatura a intendente de Juan Manuel Marracino. Junto a ese binomio derrotó por menos de 300 votos en la interna del justicialismo a un debutante de la política funense que luego daría que hablar: el propio Santacroce. Quienes recuerdan esa interna dicen que “fue una campaña picante con muchos encontronazos hasta en las caravanas de cierre”. 

Su amistad con Estella se cruzó con la política una vez más, en 2011, cuando lo acompañó en su candidatura a intendente encabezando la lista de candidatos a concejales de Unite, el sello que usaron para evitar la interna del PJ que por esas épocas pasaba por uno de sus peores momentos en la ciudad, cruzado por las internas y con pocos resultados electorales para mostrar. Tan mal estaba el peronismo local que Estella logró el segundo puesto detrás de Mónica Tomei, relegando al justicialismo de ese entonces al tercer lugar. Sin embargo, Papini no pudo evitar un corte de boleta fulminante que lo dejó en un cuarto lugar con un escaso 6%, once puntos menos que los 17% que obtuvo su compañero de fórmula. 

Como si hubiese avizorado que faltaban años para que el justicialismo vuelva al poder funense, se fue de la política local y se hizo cargo de la dirección de la delegación Rosario del Ministerio de Trabajo de la Nación durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner. Una cuestión llamativa teniendo en cuenta su pasado y su futuro peronista es que se mantuvo en ese puesto hasta bien entrada la gestión de Mauricio Macri, durante la cual se vio envuelto en una polémica con el Sindicato de Camioneros de Santa Fe que incluyó un escrache, amenazas y pintadas en su contra, acusándolo de ser el responsable de impugnar injustamente las elecciones de dicho gremio. Las malas lenguas decían que esa impugnación fue un favor del entonces ministro Jorge Triaca a la conducción nacional de Camioneros, enfrentada con la conducción local y muy cercana en ese entonces a la administración macrista, pero esta versión nunca fue confirmada.

Volvió a Funes luego de las legislativas de 2017 y comenzó a trabajar en el proyecto de su otrora rival, Santacroce. Tuvo un rol esencial en la campaña, siendo rueda de auxilio, organizador y quien ponía la cara cuando el candidato no quería o no podía hacerlo. Ganó ascendencia en el sector y se transformó paulatinamente en la mano derecha del ahora intendente, quien antes de la elección ya lo presentaba como “mi secretario de Gobierno”. Hasta le encomendaron una tarea esencial: desactivar las internas que siempre surgen en el peronismo, y más en un armado tan amplio.

Logró ser la figura más importante de un gabinete con representación de todas las líneas del peronismo, y en un contexto de sequía de candidatos para el justicialismo de cara a 2021, más de uno sostiene que “está muy pendiente del futuro y poco pendiente del ahora”. “Está formado y es joven, si Roly no busca la reelección y se va a un cargo provincial o nacional, le deja el liderazgo él”, se ilusionan a su lado. “No tiene ni carisma de candidato ni conocimiento entre los votantes, y la transferencia de votos no existe”, matizan sus detractores. Lo cierto es que las elecciones de medio término se acercan a una velocidad vertiginosa y el panorama en el oficialismo no es claro. Por eso muchos apuntan los reflectores al secretario de Gobierno.   


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