Jueves, 26 de Febrero 2026
Jueves, 26 de Febrero del 2026

NPLencería erótica y pañales en un mismo local: la tienda de Funes que rompió el molde con una curiosa

La “Tangería” funciona dentro de Barquitos de Papel, en Perón y Av. del Rosario. Entre pañales y productos para bebés, asoma un rincón de encaje que sorprende.

Entre estanterías de pañales y bodies de bebé, un rincón de encaje desarma la lógica tradicional del rubro de maternidad en Funes: en el local de Perón y Av. del Rosario conviven el mundo bebé y una propuesta de lencería femenina que apuesta a cuerpos reales y se anima a correr prejuicios.

Para una de las titulares del local, todo empezó como una inquietud personal que, en un primer momento, no imaginaba trasladar al plano comercial. “Nos dimos cuenta de que había un universo que no estaba descubierto. Todo lo que ves exhibido sobre lencería suele estar en cuerpos hegemónicos: la pancita chata, el cuerpo perfecto. Y las que estamos por fuera de eso pensábamos que no había nada para nosotras”, explica.

Después de dar con un proveedor que ofrecía una amplia gama de diseños pensados para cuerpos de todos los tamaños y formas, decidieron hacer una primera compra a modo de prueba. Junto a algunas amigas encargaron prendas para uso personal, todavía sin pensar en una marca propia.

El resultado fue más que satisfactorio. La experiencia —cuentan— generó algo inesperado: una reconexión con la propia sensualidad y con un cuerpo real, sin filtros ni moldes impuestos. Esa vivencia fue el punto de partida para entender que la propuesta podía trascender lo íntimo y convertirse en emprendimiento.

Así nació la Tangería —sin “u”, para que nadie la confunda con una tienda de tango— que hoy funciona dentro de la pañalera Barquitos de Papel. Aunque a primera vista parezcan rubros opuestos, aseguran que la convivencia es natural.

“Los dos negocios traccionan. Y muchas clientas lo marcan: después de haber parido tenés que volver a encontrarte con un cuerpo que ya no es el que tenías antes del embarazo”, señala una de las titulares.

Pero la ubicación no es la única particularidad. A diferencia de las marcas tradicionales, la Tangería decidió mostrar las prendas en cuerpos reales. Las fotos que publican en redes —salvo algunas de catálogo— son de ellas mismas o de amigas que se animan a posar.

Desde el local aclaran que no es un sex shop —“todavía no llegamos a eso”, dicen—, aunque no descartan ampliar la propuesta más adelante. Por ahora, el objetivo es claro: ofrecer opciones para distintos cuerpos en un espacio donde la maternidad y la sensualidad conviven sin conflicto.

En una ciudad donde los comercios suelen segmentarse por rubro, la mezcla llamó la atención. Entre pañales y encaje, la Tangería encontró su propio público y abrió una conversación distinta en la esquina de Perón y Avenida del Rosario.

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