Lunes, 02 de Agosto de 2021

La magia de la abuela cuenta cuentos

Una librería infantil que explotó por la pandemia, y una abuela contadora de cuentos; un combo hermoso.
La magia de la abuela cuenta cuentos
Miércoles, 30 de Junio del 2021

*Contenido creado por Planaxia, exclusivo para Info Funes.

Es una fija. Corre el 2020 y María Eugenia Pons escucha una y otra vez como su vecina de al lado le cuenta cuentos a sus nietos. Es una cosa magistral, una contadora de historias de otra galaxia, con una maestría que despierta todo tipo de sensaciones en sus nietos, sus pequeños fanáticos.

Resulta que María Eugenia, hacía poco que había instalado una librería infantil maravillosa en Funes, así que casi que fue algo que se dio solo: invitar a la abuela a que vaya a contar cuentos a la librería, para que su pericia de cuentacuentos sea apreciada por muchos niños más.

Ordenemos un poco la cosa. María Eugenia es la dueña de la librería Ponsatti, y la abuela contadora de cuentos es Marcela Blanco, la primera maestra jardinera de Funes y exdirectora del Jardín 101, hoy jubilada. Arranquemos por contar la historia de la librería.

El gato librero

Cuando María Eugenia Pons nació, en Zárate, sus padres tenían una librería. Después, cuando creció volcó toda su vida al rubro editorial, específicamente a la literatura infantil, llegando incluso a escribir cuentos para chicos. 

En algún momento de su vida llegó a Funes acompañando a Victor Heredia, a quien le habían publicado un libro desde la editorial en donde trabajaba. El reci fue en el Estadio Municipal, pero lo más importante de aquella visita fue que María Eugenia se enamoró de Funes, y supo que en algún momento de su vida, cuando necesitara reinventarse, se iba a venir a vivir a esta ciudad de generoso arbolado.

Algunos años después, ya en 2016, se vino a instalar a Funes con su pareja. Empezó a trabajar como docente pero no consiguió espacio para hacer lo suyo: la labor en el mundo editorial infantil. Sentía que le faltaba algo, así que, impulsada por autoras de libros y personalidades de las editoriales, decidió empezar a vender libros infantiles.

“Arrancamos con una mesita muy chiquita, frente al Murray, y con muy poquitos libros. Con mi pareja Andrés Di Patti y mi hija Camila, y hoy seguimos siendo los mismos tres. Después de eso íbamos generando encuentros a partir de autores, especialistas, o ferias de libros en escuelas, donde también hacíamos actividades con los chicos y los docentes. Y así nos transformamos en una librería ambulante”, rememora María Eugenia.

Al tiempo tuvieron otro hito importante, cuando participaron en la Feria del Libro de Rosario. El stand de Ponsatti fue una fiesta, lleno de autores, lleno de gente. Tuvieron que agregar charlas por la demanda. Después siguieron girando por el país, participando de otras ferias.

Así vivían en ese mundo ambulante cuando las restricciones de la pandemia llegaron para tumbarles todo. De golpe nada de lo que hacían estaba permitido. Sólo les quedó la opción de armar la librería en el garage de su casa y empezar a vender online. Las ventas explotaron y cada persona que conocía el garage se quedaba enamorada.

Para el fin de semana del día del niño del año pasado, Ponsatti recibió una insólita e ingeniosa propuesta de parte del shopping Funes Mall: le prestaban un local por tres días para que prueben a ver si les funcionaba. Bueno, ya se habrán imaginado que sí, que funcionó. Si hubiera un Twitter de la vida real, #Ponsatti hubiera sido trending topic durante ese finde. Explotaron de gente los dos locales. “La gente no podía creer que hubiese esa librería en Funes y no lo sabían”, cuenta.

Entonces se quedaron en el local del shopping. Pero al tiempo les quedó chico. Así que se mudaron al local actual, que da a la vereda de calle Tomás de la Torre, frente a la estación de bomberos y a las vías del tren, y cumplieron el pedido de los padres de los chicos, que también querían libros tan lindos como los de ellos, así que se ampliaron al universo de los adultos (aunque se sabe, un adulto que lee es un adulto que no quiere abandonar su niñez).

Tan lindo es era el nuevo local que enseguida lo empezaron a llenar de actividades. Ahí aparece la Abuela Cuenta Cuentos.

Una abuela ideal

“Se ve que había una necesidad de que alguien cuente cuentos -explica Marcela Blanco, la Abuela-. Yo creo ahora no hay tanto tiempo para contarles cuentos a los chicos, los papás están muy ocupados, los abuelos muy jóvenes están muy ocupados, todo el mundo está corriendo atrás del trabajo y se están olvidando de esa parte tan linda que antes disfrutábamos nosotros cuando éramos niños. Me parece que cubrimos un espacio que hacía falta, de una abuela que tenga tiempo de contar un cuento”.

El análisis de Marcela -fundadora del primer jardín de Funes, allá por los 80s- es tan preciso que da escalofríos: ¿No hay tiempo para contarles cuentos a nuestros hijos? Dejemosló ahí.

“Contar cuentos es la manera más generosa de brindarse a otros. Y como me gustan los chicos, trabajé siempre con chicos, contarles cuentos me encanta”, confiesa. “Vos en un cuento podés convertirte en lo quieras, por un rato podés olvidarte de lo que quieras, podés participar sintiéndote parte de la historia, eso es mágico”.

Y profundiza su explicación de por qué son tan exitosas las contadas de cuentos: “A todas las personas de todas las edades nos encantan los cuentos, sino no existiría Netflix, ni Hoollywood, ni el teatro. Los cuentos nos vienen bien a todos, nos dejan escaparnos del mundo real, que es muy chiquitito a veces, entonces todas estas historias te abren el mundo. Vos ves a las mamás que prestan atención a los cuentos y se ríen, y están disfrutando igual que los chicos, eso es increíble. A veces están más pendientes que los chicos, así que no hay edades para esto”.

“La librería es maravillosa, es lo que nos faltaba en Funes, un poco de magia, hace mucho que habíamos perdido estos lugares mágicos. El entorno es maravilloso y es muy convocante, la vía de enfrente, los bomberos… A veces pasa el tren y los chicos se dan vuelta para mirar”, cuenta entusiasmada. Y termina: “Es lo que hice toda mi vida, abrir la puerta para ir a jugar”.

Nota del Redactor: Debido a las restricciones actuales, el ciclo de la Abuela que Cuenta Cuentos fue suspendido hasta que la situación sanitaria permita realizarlo otra vez.

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