Lunes, 04 de Julio de 2022

La doble vara: 90 días de prisión por balear una casa, lo mismo que por una trompada mediática

A los dos funenses que golpearon a Tiziano Gravier les cupo la misma pena que a la mujer y a los dos hombres que balearon una casa el viernes pasado en Funes. ¿Da lo mismo una balacera que pegar una piña?

La doble vara: 90 días de prisión por balear una casa, lo mismo que por una trompada mediática
Martes, 14 de Junio del 2022

Tres meses de prisión preventiva. La pena se repitió exacta en dos casos policiales que involucraron a la ciudad en los últimos días. Por un lado, es la pena que les cupo a los dos funenses de 26 y 27 años que atacaron a trompadas y lesionaron a Tiziano Gravier, el hijo de Valeria Mazza que tuvo que ser operado por una fuerte lesión en su mandíbula y cuyo ataque fue noticia nacional. Los dos hombres que lo agredieron, oriundos de Funes, deberán pasar tres meses en prisión tras reconocer el ataque que ocurrió un fin de semana en la esquina de un boliche rosarino.  

Otro hecho “policial” que involucró a la ciudad ocurrió el fin de semana siguiente. El viernes pasado tres personas atacaron a balazos el frente de una vivienda en la zona del barrio Country Club, en garita 16 de Funes. Tras un operativo cerrojo que se desplegó en la zona con rapidez, las tres personas fueron detenidas a pocos metros, menos de una hora después del hecho. El despliegue de efectivos dio como resultado la detención de las personas a bordo de un taxi desde el que se emitieron los disparos y el secuestro de un arma de guerra 9 mm y municiones. 

En el primer caso, el del resonante y mediatizado ataque a un joven deportista hijo de famosos, luego de que se ordenaran allanamientos y las dos personas buscadas se entregaran reconociendo el hecho, el Fiscal Dr. Rodrigo Santana de la Unidad de Flagrancia le atribuyó a J. M. y a F. Z. el delito de Lesiones graves dolosas mediando acto discriminatorio por la condición social, posición económica o carácter físico, en calidad de autores. El Juez de Primera Instancia Dr. Postma tuvo por formalizada la audiencia imputativa, aceptando la constitución de querellante solicitada por la familia de la víctima y dispuso la prisión preventiva efectiva por el plazo de 90 días para los imputados.

En el segundo episodio, el de las balas que impactaron en el frente de una casa aún desocupada motivado, -según investigan- por “motivos personales”, se los imputó por los delitos de Daño y Portación ilegal de arma de fuego de guerra en calidad de coautores. La Jueza de Primera Instancia Dra. Paula Álvarez tuvo por formalizada audiencia imputativa de los tres acusados y dictó la prisión preventiva efectiva para L.A.M y SI.M por el plazo de 90 días y para D.I.M la prisión preventiva bajo modalidad domiciliaria por el mismo plazo.

Prisión preventiva efectiva por el mismo plazo para unos y otros. Para el que empuña un arma de guerra y para el que pega una piña. Más allá de las valoraciones sobre lo justo de una pena y otra, y sin entrar en tecnicismo ni argumentos seguramente válidos, suena al menos a priori que en términos de justicia, ya no hay puntos de referencias. Que, así como puede costar lo mismo un par de zapatillas que un alquiler, justicia y castigos sufrirían los mismos males de la devaluación con la que lidiamos todos los días y que nos afecta y degrada como sociedad.

Porque se suman “condimentos” en cada caso. Lo mediatizado de la piña puesta a un “tincho”, tal como aseguran que lo insultaron sus atacantes. La piña puesta en el lugar donde apuntan las cámaras, a la mandíbula de alguien con nombre y apellido. Hay quienes piensan que los tres meses que deberán pasar en prisión los culpables serían otra cosa si los condimentos fueran más desabridos.

Porque del otro lado, el otro caso, tiene los suyos. Algunos sabores amargos a los que pareciera, lamentablemente, que nos vamos acostumbrando. El ataque a balazos a una vivienda en Funes se da en el medio de una oleada de violencia en la que amenazas, extorsiones y asesinatos son, al menos a pocos kilómetros, moneda corriente. Porque pareciera que andar por la vida armado y amedrentando situaciones es algo “normal”. Aún sea que detrás del episodio se ocultara, como investigan, un hecho insólito y cotidiano al que calificaron como “un conflicto personal”.

¿Vale lo mismo entonces una piña y una bala? ¿O pesa más un titular nacional en un caso mediatizado que un agujero en una pared, uno más en la lista de paredes que se balean a diario en la región? Así como fue el hijo de alguien el agredido, podría no haberlo sido. También las balas fueron a una mampostería y podrían haber caído en otro lado. En definitiva, así se vive, sin reglas claras para nadie, sin saber qué esperar, ni cuándo está bien puesta una pena ni cuándo no. Anomia social... y una justicia devaluada, como nuestra moneda. 



El arma de fuego Taurus calibre 9mm con municiones encontrada dentro del taxi desde donde partieron las balas a la propiedad de calle Aráoz y Cimarrón.

El registro del ataque a piñas por parte de los dos acusados a Tiziano Gravier, hijo de la modelo Valeria Mazza. El hecho ocurrió en cercanías a un boliche de Rosario.


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