Funes

La ciudad del cuarto de hora

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Una ciudad donde todo esté a 15 minutos. Salir de casa y recorrer unas pocas cuadras para encontrase con todo lo necesario para sobrevivir y pasarla bien.

Una ciudad donde todo esté a 15 minutos. Una idea poco exorbitante para cualquier funense. Salir de casa y recorrer unas pocas cuadras para encontrase con todo lo necesario para sobrevivir y pasarla bien. ¿De qué se trata esta iniciativa a la que apuntan las grandes urbes mundiales?


La emergencia del COVID-19 ha dejado en claro a la humanidad unas cuantas cosas, entre ellas, el valor de tiempo, de la proximidad, la imposibilidad de seguir viviendo en ciudades-mundo plagadas de motores, gases, combustión, ruido e intoxicación constante del medioambiente. El modelo de ciudad diseñado en la era del petróleo - con el auto como símbolo supremo de bienestar económico, con distantes carreteras por andar y largas distancias por recorrer - ya no funciona, y muchas ciudades apuntan hoy a la híper-proximidad como pilar para construir urbes más vivas, que resignifiquen el valor de la comunidad y de los recursos sociales compartidos.


Anne Hidalgo, alcaldesa de París, es una de las pioneras en la implementación de esta movida y tiene una idea: hacer de París una ciudad del cuarto de hora. Según publicó en su cuenta de Twitter en enero¬ – aun anticipándose a la pandemia – la Ville Du Quart D’Heure (ciudad del cuarto de hora) es una ciudad con barrios en donde puedes encontrar todo lo que necesitas a 15 minutos de tu hogar. Según la alcaldesa, el objetivo sería lograr la transformación ecológica de la ciudad mientras se mejora la vida cotidiana de sus habitantes. Pero París no es la única, ciudades como Melbourne, Copenhague y Ottawa se suman a la lista a la que también aspiran ingresar Buenos Aires, Lima, Montevideo, Bogotá y Río de Janeiro.


El concepto de la ciudad de 15 minutos fue acuñado por Carlos Moreno, un colombiano que se desempeña como director científico y profesor de emprendimiento, territorio e innovación en la Universidad de la Sorbona, en París.  El catedrático cree que los espacios urbanos son hoy por hoy extremadamente mono-funcionales y que, a través de valores como la proximidad, la diversidad y la ubicuidad, las ciudades podrían ofrecer una excelente calidad de vida en distancias cortas donde sus habitantes pudieran vivir, trabajar, aprovisionarse, cuidarse, aprender y descansar a pocos metros de distancia.


Pero el proceso no es fácil, el trabajo para lograr ciudades sostenibles requiere un acercamiento de la demanda de los habitantes a la oferta presente a la corta distancia, lo que evitaría densificaciones despreciables en ciertos comercios o sectores. Al mismo tiempo, los espacios públicos de reunión deberían estar al alcance de la mano para todos, mientras se garantizan calles seguras y confiables, que se conviertan en corredores y circuitos de cercanía descarbonizados donde movilizarse en bicicleta o a pie sea la mejor opción. 


La idea de habitar la ciudad de forma diferente no parece alocada para Anne Hidalgo. Las medidas tomadas por la alcaldes parisina incluyen el cierre de las calle más importantes para hacerlas inaccesibles a los vehículos de motor, conviertiendo esos espacios en plazas peatonales y calles para niños alrededor de las escuelas donde prima la vegetación y la posibilidad del juego seguro. Además, la escuela pública se vuelve un elemento de transformación social, abriendo también los fines de semana pero con nuevos usos y apropiaciones del espacio. Entre otras medidas, la alcaldía abre sus puertas al público con salas para ser utilizadas como salones de estudio o de encuentro. Los comercios reciben el apoyo municipal para gestionar su propiedad y acoplarse a la necesidad ciudadana. Los servicios policiales cuentan con paridad de género entre sus trabajadores que ahora son entrenados para mediar y estar presentes, entre muchas otras medidas que se van gestando poco a poco para lograr un cambio en el comportamiento cultural de los habitantes y construir nuevas urbanidades.


Como explica Moreno en la revista LA Network: “La fuente principal de emisiones de CO2 es la movilidad. Si queremos limitar el calentamiento global, la solución básica real no es la ingeniería para construir más rutas y más accesos sino la “desmovilidad”, moverse menos por obligación. La tendencia mundial urbana es redescubrir la proximidad y esto va de la par con el concepto de ciudades que caminan y ciudades en bicicleta. Debemos hacer de la cercanía de cada cual lugares festivos, que la cultura y el arte estén presentes, que los niños, jóvenes, se sientan bien en su barrio”.


¿Qué le faltaría a Funes para convertirse en una ciudad de 15 minutos? Escríbeme tus comentarios a caterinaweller@hotmail.com 


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