Historiador local puso el foco de su tesis en la ciudad y se recibió con honores

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Como broche final a su carrera, presentó un proyecto basado en una investigación sobre los procesos de población que se dieron en Funes.

Matías Massella se recibió -con honores- en julio de Profesor de Historia en el Instituto Olga Cossettini. Como broche final a su carrera, presentó un proyecto basado en una investigación sobre los procesos de población que se dieron en Funes y que convirtieron a la ciudad en lo que es hoy.

La Asignatura EDI (Espacio de Definición Institucional) establece como requisito presentar una investigación histórica sobre algún tema regional, como Matías es oriundo de Funes, su profesora le sugirió buscar algún disparador en la ciudad. En un primer momento, quiso inclinarse a investigar la fundación de Funes, sabiendo que el único material que hay es el libro Lomas de Ávila de Grela y más actual el libro Historias de Funes “que tiene un carácter más de divulgación” plantea.

“Es ahí cuando me encuentro con el primer problema que tiene Funes: descubro que no tiene bases, no tiene cimientos. No hay museo de la ciudad, el Museo Murray no es museo de la ciudad y no hay registros de los inicios de Funes en ninguno de los lugares donde deberían estar, ni en la Municipalidad, ni en la Casa de la Cultura, ni en la Biblioteca Municipal, ni en el Concejo, en éste último sólo están las actas desde que se creó en adelante, no de 1875”, planteó.

Y si las fuentes no pueden ser escritas ni orales –por obvias razones- el desafío para este estudiante era encontrar una manera de analizar 144 años de historia. “Hay diferentes formas de ver la historia; lo que hizo Grela, es contar la historia desde las instituciones y la política y yo quería hacer una historia social, una historia contada desde abajo”.

Fue entonces que decidió reformular un poco su propuesta e interpretar el pasado en base al presente y más puntualmente sobre los fenómenos de intercambio de población entre Funes y Rosario y los momentos clave que han dado como resultado la ciudad que conocemos y habitamos hoy. Massella, resalta la idea de intercambio porque asegura que la ciudad no sólo recibe gente, sino también, que muchos –sobre todo jóvenes- deben irse por cuestiones tan importantes como el trabajo, la educación o la vivienda.

El recorte que realiza en su estudio, titulado Movilidad espacial de la población en el Área Metropolitana de Rosario; Estudio del caso de la ciudad de Funes es de 1980 a 2010. “La historia no tiene nombres marketineros”, dispara gracioso.

En los 90 hay una gran movilización social hacia Funes, en 1980 hay un pico de crecimiento poblacional que lo marcan fuentes censales como el INDEC y el IPEC, crecimiento que no va a parar nunca más. Y ese corrimiento poblacional hacia Funes se continúa dando hasta el día de hoy”.

“Si bien en mi investigación estudio el porqué y el cómo se viene la gente a vivir, lo que quise ver es qué le pasa a Funes con toda esta cantidad de población. Hago un pequeño muestreo con lo que le pasa a Funes en el verano, tomé artículos de Info Funes donde se registra cómo se desborda la ciudad en el verano, cómo los servicios no dan abasto y no hay posibilidad de organizarse”.

“Y analicé que, si eso es un muestreo en un corto plazo, también es lo que pasa en gran escala todos los días con la cantidad de gente que vive hoy en día en Funes”. La ciudad, presentó un crecimiento de casi un 300% en ese período de tiempo delimitado

¿Qué hizo Funes con todo esto? Disparó Massella y ante la respuesta de “nada” sentenció: “No hacer nada también hacer algo. Y dejar en manos de privados algo que corresponde a la decisión pública es tomar un partido”.

En su investigación, destaca la labor de Don Siso Marracino quien –contrario a lo que la mayoría de la gente cree y reclama- creó en 1985 un Plan Urbano, el plan 288/85, el problema es que nunca se rehízo y se adecuó, sino que siempre se emparchó o se fueron agregando cosas “según demanda”.

“Esa ordenanza es muy simbólica, porque a mediados de los 80 Rosario comienza a diagramar un plan definiendo los perfiles y los márgenes de su ciudad, poniéndose como eje, Funes está en esa planificación, pero pensada como una ciudad jardín, vida de descanso, casas con parque, se ofrece a una nueva clase media para que pueda “conseguir un lugar a donde instalarse, y como una continuidad de Fisherton”

“Y Rosario empieza a crear planes estratégicos para toda la región metropolitana. Entonces, viendo esto y siendo muy vivo don Siso Marracino, planta cara y decide crear un Plan Regulador para organizarse antes de que venga Rosario a querer imponer uno, vamos a decirles: ¡Esto somos nosotros!”, recordó.

Nuevamente, su investigación toma otras dimensiones y se encuentra abriendo preguntas y analizando no ya cuestiones de urbanidad sino de idiosincrasia, de identidad. Cuestiones tan básicas como ¿Qué es ser funense?

“Muchos a quienes entrevisté hacen hincapié en que ser funense es poder caminar tranquilos, conocerse entre todos un poco, hay una especie de creencia popular de la idea de ciudad – pueblo que empieza a aparecer”.

“Y entiendo que es en base a eso todas las cuestiones que surgen, a la idea de tranquilidad que se ha enraizado como una cuestión esencial de Funes: naturaleza, tranquilidad, reposo. Por eso por ejemplo las discusiones por los bares, los boliches, las calles de tierra”.

Otro punto distintivo de su investigación es plantear el fenómeno de que si bien hay mucha gente que se vino a vivir a Funes, hay muchos otros que se han ido de Funes hacia la ciudad y esto responde a cuestiones esenciales que tienen que ver con la falta de trabajo, la falta de educación y la falta de poder acceder a una vivienda propia.

“Igualmente, hay un sentimiento, un enamoramiento, una idea de volver, porque Funes ofrece algo que la ciudad no ofrece. Yo tomo dos muestras, por un lado padres que se han venido acá y por el otro lado hijos que se han tenido que ir por estos parámetros que mencionamos trabajo, educación, vivienda”.

Matías comienza con sus primeras conclusiones y es la existencia de dos visiones de Funes “un Funes ideal y un Funes real, el primero es ese que se ha pensado siempre desde afuera: Funes = pileta, dinero, tranquilidad y el Funes real que es por ejemplo el que se ve en las redes sociales, gente quejándose por las calles, la basura, transito desordenado, los impuestos, etc”.

“Yo observo que la población de Funes está en un dilema, ya que hay dos formas muy diferentes de pensar la ciudad: una desde el pensamiento del empresariado y la otra es a quien yo llamo una “inteligencia funense” que vendríamos a ser los jóvenes que nos fuimos de la ciudad, nos formamos y queremos volver pero no sabemos bien si tenemos un lugar acá y entre ambos bandos se debaten”

“Yo como profesor y como vecino vengo a proponer llevar esos debates que se dan en el café, en la calle o en los grupos de Facebook a otro nivel, donde Funes debería darse la discusión de qué es Funes, quienes son los funenses y qué queremos para Funes, porque re perfilas la ciudad a un lugar común”. 

Entre los puntos que critica en su trabajo se encuentran cuestiones como el debilitado vínculo que hay entre quienes legislan y la ciudadanía, y que “no hay una correspondencia al vecino”. La falta de un Censo Municipal para dimensionar realmente cuánta gente hay viviendo en Funes, cuánta gente vota en Funes que no vive acá o viceversa. O el rol de las vecinales por ejemplo.

“Yo invito a todos los del poder ejecutivo y legislativo a que miren lo que hizo Siso Marracino e intenten imitarlo cuando dijo: “la ciudad hay que organizarla porque si no nos la organizan desde afuera”. El trabajo de Marracino es magistral, luego fueron parches”.

Éste es un tema de debate actual ya que de la modalidad de los barrios privados y casas de fin de semana, se reestructuró y los nuevos emprendimientos consistían en barrios abiertos, con el último agregado que toma forma de “condominio”, infraestructuras que traen un aumento de población en un espacio reducido.

Finalmente, Matías, insiste en que el camino para poder ordenar la cuestión urbanística en Funes, es definir cuál es la postura que la comunidad quiere tomar frente a estas cuestiones, delimitar el qué somos y qué queremos hacer.

“Pero para definir una identidad, primero hay que saber de dónde se viene y Funes tiene un problema de producción histórica y de negación histórica, no por la gente, sino desde arriba, no hay archivos, no hay registro, no hay apertura, el Municipio no brinda esa información” 

Con la idea clara de que la destrucción de la historia lleva a un olvido y definir la historia de Funes lleva a un ordenamiento, Massella propone fomentar esos focos de “historia viva” que se dan en grupos de Facebook como Historia de Funes, en donde la gente “se engancha y cuenta qué pasó y dónde pasó”.

“Sostengo que ahí, donde todavía está la memoria de los funenses, hay que empezar a reconstruir la historia. Salir a buscarla y llevarla a un lugar público donde todos puedan acceder. Encontrar fuentes orales o escritas, de las primeras familias, realizar un rastrillaje y comenzar con este registro que tanta falta le hace a la ciudad”.

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