Funes: construyen vivienda sustentable con plástico reciclado

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En el complejo Sol de Funes se construye la primera casa del país elaborada con plástico recuperado. Su armado es rápido, limpio y sustentable. La idea parte del trabajo conjunto del país e Italia.

El Complejo Sol de Funes es mucho más que un imponente hotel. Detrás de su estructura metálica y sus espacios recreativos y lujos, se construye también un barrio de 35 viviendas en el que sus habitantes –fijos o de ocasión- tendrán una vida de ensueño. Entre las casas que se construyen, una se destaca particularmente. Se trata de una casa hecha a partir de ladrillos de plástico.  


Ésta será la primera vivienda sustentable elaborada con el reciclado de plástico y estructura metálica del perfil W del país. Tal obra explota el uso de elementos plásticos, llamados encofrados desechables, que permiten la construcción de casas de forma rápida, económica y ecológica gracias a un acuerdo con una empresa italiana por intervension del Dr. Franco Tirelli, miembro de la Cámara de Comercio Italiana y el empresario Néstor Rozin, desarrollador del Complejo Sol de Funes. 


El método de construcción, único en el país, se llama “Eco Casa”, y ha sido desarrollado por la empresa Ecosistema SA que ha estudiado una mejor manera de utilizar plástico reciclado en la producción de las partes principales que componen el llamado “kit home” para la construcción de una casa en tiempo rápido y económico.


Lo que se desarrolló fue el armado de ladrillos individuales y armables hechos a partir de plástico reciclado. Esos ladrillos forman una estructura que luego es rellenada con material. La producción de los elementos individuales permite utilizar los materiales más adecuados y, a la vez, realizar el montaje e instalación final de los mismos.


El proceso de construcción es simple y rápido. La tecnología explota el uso de elementos plásticos, llamados encofrados desechables. El plástico reciclado se usa para la producción de encofrados (algo así como un ladrillo hueco);  estos encofrados se ensamblan uno encima del otro y se fijan en las guías de alineación (siempre en plástico reciclado), construyendo las paredes internas y externas de la casa. El encofrado se llena con una mezcla de cemento, agua y poliestireno aditivado (EPS) que da vida a un ladrillo real, mejor llamado “ladrillo ligero”.


La estructura portante de la casa está compuesta por vigas de hierro que permiten que la casa sea sólida y flexible y, de alguna manera, que sufra el menos posible cualquier estrés causado por posibles fenómenos climáticos.


El proyecto estructural es preparado y suministrado por la empresa mencionada, y debe ser aprobado por la ingeniería estructural local de acuerdo con las leyes y reglamentos vigentes en el país en el que se lleva a cabo el proyecto de construcción.

La presencia de poliestireno aditivado (EPS) en la mezcla permite tener un alto grado de aislamiento acústico y térmico, lo que es especialmente ventajoso en zonas tropicales, caliente o fría. En cuanto a los sistemas eléctricos e hidráulicos, se colocan al mismo tiempo que se construye las paredes. ¿Y el techo? El techo se puede siempre terminar con elementos en plásticos reciclados de la misma tecnología o utilizando sistemas tradicionales. Lo mismo se aplica a las terminaciones, como pisos, puertas, ventanas.


Durante la construcción se destacará el ahorro de tiempo y, por su facilidad, de recurso humano. La presencia de paredes con alto grado de aislamiento generará importantes ahorros de energía en el uso de sistemas de aire acondicionado, ofreciendo a las familias la oportunidad de gastar menos dinero.


La presencia de plástico en la estructura de la casa no tiene ningún efecto en el resultado final y en la estética de la casa, ya que las paredes están hechas de muros reales, permitiendo tener una casa terminada de alta calidad estética, estructural y pensar en vivienda sin límites en el proyecto arquitectónico a costos muy ventajoso e interesante.


Este novedoso sistema de construcción llega al país a través del trabajo de la colectividad italiana y de la presencia de la Cámara de Comercio Italiana de Rosario. Y, claro, de la visión estratégica de Néstor Rozín, líder del emprendimiento Sol de Funes.


Rozín desarrolla en un complejo que va más allá de un imponente hotel, puesto que además tendrá un barrio con 35 viviendas. El hotel, primer hotel metálico del país, estará ubicado sobre la autopista y las viviendas detrás. 


Según explicaron desde la empresa desarrolladora, la vinculación estratégica del complejo, las relaciones institucionales con el empresario local  y el valor agregado de la estructura de Galea Srl hicieron posible el acuerdo con los empresarios italianos, sobre todo por los costos de fabricación y la terminación del “Made in Italy”, que es la excelencia que caracteriza a los productos italianos.


El objetivo principal, una vez terminada esta primera unidad, será el de construir a gran escala la mayor cantidad de casas sustentables en la zona y luego ampliar eso a otras ciudades de la región. En Funes, así, se construye la prueba piloto (el home room) que luego servirá para mostrar y comercializar el sistema de construcción en toda la zona.


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