Funes

“Detrás de la basura acumulada, hay una situación muy triste"

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El atraso del pago en sueldos genera acuciantes situaciones de familias que no pueden afrontar gastos esenciales para vivir.

La crisis Municipal y el conflicto con los empleados, lleva más de cinco meses y no se observa una pronta solución en el horizonte. Cada vecino de la ciudad, por más poco que se interiorice con los temas locales, está al tanto de la situación de déficit que atraviesan las arcas oficiales y del incumplimiento en el pago de los salarios.

Esto se traduce en paros por parte de los empleados y la ecuación concluye con una ciudad detonada en todo lo que respecta a servicios públicos básicos, como ser basura, salud, mantenimiento de espacios verdes, entre otros.

El malestar de la ciudadanía es tal que el reclamo por “respuestas” y “soluciones” trascendió las redes sociales y unos 200 autoconvocados se reunieron en plaza San José, para organizarse y presentar un pedido de amparo a la Justicia.

Paros por tiempo indeterminado, de dos horas por turno o de jornadas establecidas es lo que se viene viendo como respuesta del sindicato y los empleados al pago desdoblado - hasta en cinco veces – de sus haberes. Pero detrás de eso, hay un clima de desesperación absoluta entre la mayoría de los empleados.

Algunos son sostén de familia, otros tienen trabajos extra que les permiten remarla un poco mejor. También hay madres solteras que no llegan a solventar el pago del alquiler y muchos están embarcados en créditos o tarjetas que usan cada vez con mayor frecuencia para intentar estirar al máximo los recursos pero que se terminan convirtiendo en un arma de doble filo.


Testimonios en primera persona

Analía y Cristian trabajan hace más de 20 años en la Municipalidad de Funes, ellas se animaron a relatar en primera persona algo de lo que padecen como consecuencia de recibir en cuotas su salario. Realidad que afecta a gran cantidad de empleados, pero que “por miedo o por vergüenza” la mayoría prefiere no exponer.


En los últimos meses, el Ejecutivo llegó a abonar los salarios hasta en siete veces, para Analía, esto significa no poder estar al día con ningún servicio, con el Colegio de su hija, con los créditos ni mucho menos con los resúmenes de la tarjeta o las compras de almacén.


“Tengo una hija menor de edad a cargo, que va al Colegio donde ya debo tres cuotas. Ni ella ni yo tenemos línea de teléfono porque nos la dieron de baja, también la cooperativa nos dio de baja internet y teléfono fijo, estamos aisladas”, empieza contando.


Su angustiante relato de la situación financiera por la que está pasando continúa con el círculo vicioso por el que ella y más del 60% de los empleados están atravesando con el Banco donde el personal contratado y de planta tienen sus cuentas sueldo.


Cuando les depositan los escasos porcentajes de sus sueldos, los empleados no llegan a ver ni un peso en efectivo, ya que automáticamente la entidad financiera retiene lo correspondiente a los resúmenes de las tarjetas y los créditos solicitados. Como consecuencia de no poder cancelar toda la deuda en un pago, se generan intereses.


Al no contar con efectivo, los empleados financian las cosas que pueden (compras en el supermercado sobre todo), no cancelan los pagos que demandan ser en efectivo y así el círculo vuelve a comenzar, este mes por sexta vez.


“Tenés un plan de vida que no podés cumplir, estoy notificada por Litoral Gas y por la EPE, nunca viví una situación igual, estoy desesperada. Hubo días que no tuvimos para comer, mis vecinos nos han tenido que dar para cenar. Un compañero una vez me trajo un pedido de súper”, comentó apesadumbrada.


Otra de las cosas que tuvo que posponer Analía, fue una cirugía de vista que tenía programada hace meses, “no pude operarme por no contar con el dinero disponible para el plus que me pedían. Estoy en una situación límite, hay momentos que me quiebro y no tengo más fuerzas, porque una sabe que aunque la cosa se estabilice, las deudas que se fueron acumulando estos meses son muy grandes”, sostiene.


Y no deja de mencionar algunos comercios locales que entre tanto caos, tienen el valioso gesto de fiarles “en este momento sólo agradezco a Dios que negocios como la panadería de Petrelli, la farmacia Vázquez, el kiosco cerca de PAMI, un mecánico de calle Catamarca, todos ellos que están al tanto de lo que estamos viviendo, me esperan para que les pague”, agradeció.


"Detrás de la basura que ve el contribuyente los días de paro, hay una situación muy triste personal y laboral que estamos pasando. En el trabajo, no tenemos hojas para imprimir, no tenemos papel higiénico, nos cortaron la merienda los fines de semana. Miembros del gabinete aprietan a los empleados y por eso tienen miedo de hablar y de contar lo que estamos padeciendo”, sumó.


Para Cristian, su mayor preocupación es perder el lugar donde vive, porque a todas las obligaciones comunes que se tienen del 1 al 10, se le suma el pago del alquiler, “es lo único que a duras penas y pagando en dos o más veces, puedo mantener al día”, se lamenta.


“Meses anteriores pude pagar el alquiler gracias a un préstamo que pedí en la Mutual San Telmo,” y así mes a mes, se endeuda en un lugar para salir de otra deuda o un apuro.


“Mi sueldo es todo lo que tengo, vivo sola hace cinco años y con eso como, pago el alquiler, los impuestos y servicios, mantengo el auto, me compro la ropa que uso de uniforme porque no nos lo dan como en otras épocas. En los 20 años que llevo trabajando en la Municipalidad nunca viví tal atraso en el pago de los haberes”, reconoce.


“Al día siguiente que perdió las elecciones, el intendente nos cortó las horas extra a todos, para muchos esas horas representaban un 30% más de ingresos”, esa baja, más el pago en cuotas volvió aún más crítico el escenario.


Para ella, como para muchos otros, esto no representa un “ajustarse con los gastos”, sino que afecta su estabilidad y hasta pone en riesgo su salud “tomo un medicamento a diario que compro en la farmacia Renz, a quienes les pido disculpas porque le debo dinero, porque Iapos me cubre un porcentaje y $1500 tengo que pagarlos yo”.


Y la lista de servicios esenciales a los que se le dificulta acceder continúa: “En cuanto al gas, uso garrafas, tengo 2 de 10 kilos, actualmente una vacía y la otra por terminarse, a sabiendas de que no la voy a poder rellenar. Sé que mi situación no es aislada y muchos compañeros están pasando por lo mismo, sobre todos aquellos que el salario de la Municipalidad representa su único ingreso”.


Uno de los pedidos que realizó el Sindicato y el Ejecutivo cumplió, fue el de depositar el único 20% del sueldo de octubre abonado hasta el momento, en vez de en la “Cuenta a Sueldo”, en la “Cuenta Adelanto”, de esta manera el Banco no retiene ese dinero y los empleados pueden acceder al efectivo.


“La verdad es no se llega a administrar nada, cuando tengo mi sueldo para pagar todo. Soy yo la que lo debo administrar, no ellos, dándomelo en cómodas cuotas, perjudicando mis días. El dinero no me rinde para nada, muchos días no ceno, sólo tomo un té”, concluye la empleada.


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