Viernes, 01 de Julio de 2022

Agresores del hijo de Valeria Mazza pasarán 90 días presos: "Estuvieron mal, pero la Justicia es también condenable"

La mamá de uno de los jóvenes detenido e imputados por agredir a Tiziano Gravier dejó sus sensaciones y, que no minimizó el hecho, habló de una "doble vara judicial".

Agresores del hijo de Valeria Mazza pasarán 90 días presos: "Estuvieron mal, pero la Justicia es también condenable"
Lunes, 13 de Junio del 2022

“Está muy mal lo que hicieron los chicos y deben hacerse responsables. No sé qué le pasó a Jesuán porque él no es así. Sería bueno un antes y un después en las agresiones y que la Justicia actué así en todos los casos, pero se que eso no va a suceder, que mi hijo y Franco pagan por algo que estuvo mal, pero que el trato de delincuentes que tienen no es lo que debe ser, ni a los delincuentes los mandan 90 días presos”, resumió ante el Diario La Capital Elisabet, la madre de Jesuán M., uno de los agresores del hijo de Valeria Mazza golpeado el pasado 5 de junio frente a un boliche de Pichincha.

El joven de 26 años fue imputado de lesiones graves por el fiscal Rodrigo Santana y pasará, junto con su amigo de 27 años Franco Z., 90 días en prisión preventiva por orden del juez de primera instancia Hernán Postma. Para ambos funcionarios judiciales, los imputados discriminaron a la víctima por su posición social acomodada.

Cuando Jesuán y Franco decidieron ir a Roof Top a un cumpleaños el pasado sábado 4 de junio, ni se les cruzó la idea de pelearse con alguien la madrugada del domingo. Mucho menos que a partir del pasado viernes 10 de junio iban a tener por delante, luego de una audiencia en el Centro de Justicia Penal, 90 días tras las rejas. Nunca creyeron que dos puñetazos los dejarían en prisión y menos que el acto, del cual se arrepienten y aún no se pueden explicar a sí mismos cómo sucedió, iba a ser contra le hijo de un personaje famoso. Jesuán y Franco golpearon a Tiziano Gravier, de 20 años e hijo de la ex modelo, y ese acto no planificado e impulsivo cambiará sus vidas.

“Los chicos —relató ayer Elisabet a este diario— fueron al cumple de un primo. Eran un total de 35 y se conocen de toda la vida. Tanto Franco como Jesuán tiene parejas estables y las chicas estaban en el boliche. Lo que me contó Jesuán es que él salió a fumar y este chico Tiziano lo miraba hasta que en un momento le dijo a Jesuán «¿qué mirás bobito?». Entonces se acercó Franco y Jesuán le dijo: «Este me bardeó». Y seguro algo más les dijeron. Después pasó lo que se vio en la tele: se acercaron y le pegaron. Pero ese día en el boliche hubo cuatro peleas y diez robos de celulares y nada se supo. Los chicos estuvieron mal, pero es condenable la acción de la Justicia también”.

En su denuncia Gravier había asegurado que antes de golpearlo Franco y Jesuán le dijeron “Tincho”, una categorización de la jerga adolescente porteña usada mucho en redes sociales para calificar a chicos de clase media alta. “Mi hijo no habla así. Para él «Tincho» es el apelativo de Martín y nada más. Nunca lo escuché decir «Tincho» y eso que él es amigo de chicos que viven en barrios privados de Funes. No es un resentido social ni mucho menos”, contó Elisabet.

Al poner oído en los grupos adolescentes de Rosario tampoco se escucha esa categoría de “Tincho” y “Mili Pili”, que así se denomina a las adolescentes de la misma clase en ciertos barrios porteños. En Rosario, sin caer en la filología urbana, esos términos calificativos se suplantan con palabras como “cheto” o “careta”


Jesuán vive con su pareja a pocas cuadras de la casa de su madre, en una antigua zona de Funes. Tanto su casa como la de su madre es de “gente de trabajo”, como dice Elisabet. Ella enviudó hace 14 años y tiene dos hijos más. Jesuán trabaja en una panadería y en Funes a la familia la conocen “desde siempre”. Elisabet es empleada pública y trabaja además en un comercio. “Mi hijo trabaja desde hace muchos años, no terminó la secundaria y hubo que trabajar. Nunca tuvo ni siquiera una multa de tránsito, ni hablar de antecedentes penales. La ley debe ser dura para los que lo merecen. Esta doble vara es insoportable”.

Franco y Jesuán volvieron el mismo domingo con sus novias a sus casas alquiladas. Horas después la familia de Jesuán se enteró del caso. “Mi madre —recordó Elisabet— tiene 70 años y cuando vio el noticiero me dijo: «Qué cosa, pobre el hijo de Valeria, espero que los otros se entreguen». Cuando Jesuán nos dijo que había sido él a mi madre casi le agarra un ataque. El lunes Jesuán supo lo que había pasado con su puñetazo. Sabía lo que había hecho pero no quién era el chico. Llegó a casa y me dijo: «Mami, me mandé una cagada; le pegué al hijo de Valeria Mazza». A partir de ese momento supo que iba a entregarse así que lo acompañé al estudio de (el abogado Jorge) Bedouret, a quien conocemos por cuestiones familiares. Y de ahí a entregarse”.

La mujer contó que tanto Jesuán como Franco están muy mal. “Cuando allanaron la casa de Jesuán y Franco buscaban una manopla, estos chicos ni saben lo que es una manopla. Franco trabajaba en una casa de aberturas y ahora perdió su trabajo. En el caso de Jesuán no sabemos todavía qué puede suceder”.

Elisabet dice que puede ponerse en el lugar de la madre de Tiziano. “Si a mi hijo le pegaran también me hubiera desesperado y reaccionaría con dolor e indignación” y agrega: “En este caso no sé qué le pasó a los chicos, creo que ni ellos lo saben. Sus hermanos también están destrozados, Jesuán ocupó para sus hermanos el lugar del padre, protegiéndolos y cuidándolos. Y ahora están muy mal”.

En cuanto a Franco, Elisabet lo conoce desde chico: “Es un chico bárbaro, si lo ves y lo conoces lo querés. La mamá falleció por Covid hace dos años y él no tiene mucho contacto con su padre. En Funes todos lo conocen y tanto él como Jesuán son queridos en el pueblo. Es muy feo que te escrachen mundialmente con nombre y apellido por un error, que estuvo mal; como todos los errores”.

Fuente: La Capital

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