Funes
Por Vanesa Fresno

Adrián Arquiola, con los pies en la tierra y la cabeza en el cielo

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El director del Observatorio Astronómico Municipal espera hace 30 años que ocurran fenómenos astronómicos. El próximo 2 de julio es una fecha clave en su carrera.

Adrián Paulo Arquiola es astrónomo y es el director del Observatorio Astronómico Municipal José Marracino. Cursaba la escuela primaria cuando su interés por la astronomía despertó; desde entonces nunca más sacó la mirada del cielo.


“Mi fascinación comenzó con las primeras enciclopedias, las revistas Billiken y aquellos maestros que, con una pasión exclusiva, nos contaban sobre el tema. Luego en la adolescencia me interioricé más”, relata hoy Arquiola con la misma pasión que en aquella época.


Adrián es funense de tercera generación, y fue quien proyectó y presentó la idea de tener un Observatorio Municipal a José Marracino, por aquel entonces Presidente Comunal del pueblo. “En el año 1991 me acerqué a hablar con don Siso Marracino, quien accedió sin dudarlo a mi pedido de tener un Observatorio Municipal”, dijo explicando también el porqué del nombre elegido para el lugar.


Desde 1992, Arquiola comenzó a dictar las clases de astronomía, primero en los salones del actual Museo Murray y luego en el edificio propio. “Comencé a dar los cursos en Funes, con un éxito rotundo porque era algo nuevo. Y desde entonces, cada viernes lo hago de forma ininterrumpida”, agregó.


Sobre los momentos que más recuerda o destaca de su carrera, al astrónomo le cuesta enumerar: “Fueron muchísimos, en primer lugar el trato con todos los alumnos, los niños, los adultos. El poder haber inaugurado un espacio propio, pensado en el centro de la ciudad para que sea estratégico y esté al alcance de todos”.


“Y luego como momentos importantes están por supuesto los fenómenos astronómicos, preparar la recepción de los eclipses de sol y luna con los chicos y con toda la comunidad. Uno de los primeros eventos astronómicos con el público fue el 3 de noviembre 1994, se llenó de alumnos de sexto y séptimo grado de todas las escuelas de la ciudad, que vinieron a ver el eclipse parcial de sol, donde todo se oscureció un 80%. Fue un evento bárbaro” rememora.


Otro de los hitos que menciona en su carrera y recuerda con entusiasmo fue la observación del Cometa Hyakutake: “Ese evento tuvo una enorme participación de público de Funes y de Rosario que vino a verlo a la ciudad porque contábamos con un horizonte mucho más despejado y calidad del cielo mejor, fue a fines de 1996”, recuerda.


Adrián Arquiola transmite su fascinación por la astronomía en cada relato y no disimula el orgullo que le genera cada logro en su carrera que hizo llevar el nombre del Observatorio José Marracino, y el suyo propio, a obtener reconocimiento internacional.


Me dedico a la observación y búsqueda de manera profesional, a fines de 1990 pude descubrir la característica de la variabilidad de la estrella Centauro, hecho que se confirma en 1992. Fue una satisfacción enorme por el apoyo de la comunidad funense y de toda la prensa de la región. Representar a Funes y hacerlo reconocido a nivel internacional no tiene precio”, sostiene.


Treinta años atrás

Cuando se dio a conocer la noticia del Eclipse Total de Sol que tendrá lugar el próximo 2 de julio y del cual nuestro país será testigo casi exclusivo, Adrián Arquiola aseguró que hace 32 años que “espera este momento”.


¿Cómo es que una persona espera durante tantos años un fenómeno? “Los primeros contactos que tuve con la NASA fueron vía correo postal, nos enviaban a todos los astrónomos unas efemérides o cuadernillos con los futuros eclipses que se iban a dar en distintas partes del planeta en los próximos cuarenta años”, cuenta.


Ese fue el disparador para que el astrónomo local, armara una línea de tiempo con los tres eventos que figuraban en el cuadernillo y se iban a dar puntualmente en Argentina, que eran tres: el 11 de julio de 2010, el 26 de febrero de 2017 y el 2 de julio de 2019. Sólo le resta vivenciar uno para cumplir esa proyección que comenzó hace tres décadas.


El Eclipse de Sol es cuando la Luna cubre en su totalidad al sol en un horario diurno. El fenómeno es visible en una franja muy estrecha de 180 kilómetros de ancho a nivel territorial, por eso sólo en algunos lugares de la Argentina se verá bien.


El día del Eclipse tienen planeado trasladarse a La Rioja, al Salar de Mascasin un lugar exclusivo en donde las condiciones son ideales para presenciar el fenómeno. “Vamos a ir en caravana, el 2 de julio las 13 nos vamos a instalar en el lugar de observación, para alinear todos mis equipos de fotografía, video y el telescopio principal. El primer contacto será a las 16:35 y el máximo a las 17:52; y el máximo de sol negro será a las 17:48, serán dos minutos de momento cumbre para registrar el momento”, proyecta.


“Esperamos ver y vivenciar cómo la luna va a empezar a invadir el disco solar, va a bajar la luminosidad, descender la temperatura y veremos los fenómenos del “anillo de diamante” que se da segundos antes y segundos después de la totalidad del eclipse. Será un evento único y exclusivo”, resume sobre sus expectativas.


Y no deja de aclarar que todo lo que hace y registra es para luego poder difundirlo a sus alumnos, porque “la columna vertebral del observatorio ha sido y es la divulgación de la ciencia a los niños”.


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