Empezaron vendiendo casa por casa y hoy lograron el sueño del negocio propio

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Vendían de forma particular alfajores y scones, actualmente manejan Pastelería Gourmet, un comercio que se supo ganar sus adeptos a fuerza de trabajo y cosas muy ricas.

 

Roberto Laurito y María Celeste Flores empezaron en 2015 a vender de forma ambulante alfajores de maicena, masitas tipo pepas y scones, con el tiempo se hicieron de muchos clientes fijos y no dejaron de crecer. Hoy ya tienen su propio local en el centro de Funes, se dedican a cocinar y vender lo que les gusta.

 

La pareja hace 18 años que vive en la ciudad y son las personas que decidieron comenzar su emprendimiento poco a poco y hoy tienen su Pastelería Gourmet funcionando todos los días. Debido a problemas económicos, en el año 2015 comenzaron a fabricar distintos productos de pastelería, salieron a vender casa por casa y además ofrecían a los diferentes comercios, por recomendación de sus clientes cada vez vendían un poco más y así fueron avanzando.

 

Hace aproximadamente un año tuvieron el ofrecimiento de FunesCoop para acceder a los préstamos de emprendedores, y no dudaron en embarcarse en el proyecto. Con el primero de los créditos lograron comprar un horno, y con el segundo decidieron alquilar un local para poder afianzar su negocio.

 

María y Roberto se reparten las tareas para que la cosa funcione, Roberto se encarga de las ventas y la administración de la economía, mientras que María le pone todo su empeño a la cocina, que es su pasión. Por sus manos pasan todos los productos que se venden en su local, desde las tortas y alfajores hasta las empanadas y las tartas: dedica 12 horas del día a cocinar.

 

Su pasión por la repostería tiene su origen en su niñez ya que sus padres tuvieron durante muchos años una panadería en la ciudad de Rosario, allí María aprendió a cocinar desde masas finas hasta medialunas, incluso hoy en su pastelería sigue usando algunas recetas viejas de sus padres.

 

María afirma que su especialidad son las tortas, los postres, y todos aquellos productos de pastelería, como conitos de dulce de leche, cookies de avena y miel, cookies con chispas de chocolate, tortas, scons, masitas pepas, alfajores de chocolate y de maicena, que hoy están disponibles en el local ubicado en Santa Fe e Irigoyen.

 

Un futuro con crecimiento y expansión

 

Con el tiempo, el negocio se fue expandiendo y el matrimonio agregó otro tipos de productos y bebidas, como café, jugo, gaseosas, tartas, empanadas, pan, facturas y bizcochos. También realizan tortas por encargue para cumpleaños o fiestas particulares, y además realizan mesas dulces o saladas en para diferentes eventos.

 

Su objetivo a futuro es poder agradar el local, seguir en el rubro y expandirse, tener un lugar más grande con atención al público tanto adentro como afuera del local. A María también le gustaría ampliar sus conocimientos sobre el rubro y piensa estudiar chocolatería en un futuro para poder ofrecer más productos como bombones y otro tipo de bocaditos de chocolate.

 

“Siempre me gustó cocinar, no es una tarea que me pese, antes de empezar a vender siempre buscaba recetas y cocinaba para toda mi familia, todos los fines de semana había en casa alfajores o tortas. Así fue como dije que algo teníamos que hacer con eso ya que a todos les gustaba mucho, así fue como empezamos”, explicó María.

 

“Lo primero que cociné para empezar a vender fueron alfajores de maicena, pepas y scones, son nuestros productos clásicos que hacemos con las recetas de mis viejos, que las busque luego de que fallecieron porque no podía pensar en no volver a comer algo como lo que hacían ellos, y las probé hasta que me salieron igual. Gracias a la ayuda del préstamo pudimos afianzarnos en el local, nos costó mucho al principio pero nunca nos rendimos, y ahora todos los días con el local y las redes sociales estamos siendo más conocidos y vamos aumentando los clientes”, destacó la pastelera.

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