Entre trajes y comparsas: el funense que creó la primera escuela de carnaval local

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“Encuentro mucha satisfacción en todo lo que hago”, describe Fernando Feldman mientras trabaja a full para la fiesta que se aproxima.

 

Fernando Feldman nació y fue criado en Funes, y desde muy chico se interesó por las actividades artísticas a tal punto que asistía a los diferentes talleres de dibujo, pintura, astronomía, entre otros: estaba en busca de su pasión. Hoy, con 33 años, sigue residiendo en la ciudad y está a cargo de la Escuela de Carnaval, una idea que tuvo en 2016 y que la pudo concretar.

 

Su pasión por el arte comenzó desde pequeño y siguió creciendo con los años, en primaria realizaba distintos talleres que eran dictados por la Casa de la Cultura, al llegar a la adolescencia en el secundario se animó con el teatro y participó de numerosas actuaciones en la ciudad en diferentes talleres de los cuales formaba parte.

 

Al terminar la secundaria comenzó con la carrera de teatro donde pudo vivir nuevas experiencias y diferentes vivencias, fue parte de la representación de la vida de Belgrano en el monumento años atrás, así fue como conoció a diferentes personas y comenzó su interés por las murgas y las comparsas.

 

“Queriendo crecer con respecto a las comparsas, empecé a averiguar diferentes cosas de escenografía, y terminé participando en la Escuela de Carnaval de Rosario. Es así que continué capacitandome y realicé diferentes cursos sobre diseño, vestuario y confección, con lo que empecé aproximadamente a los 20 años. En ese momento otra comparsa de Rosario me llamó porque necesitaban a alguien que les diseñara la vestimenta y los casquetes y fue ahí cuando comencé una trayectoria que ya más o menos tiene 13 años y contando”, enumeró Fernando en diálogo con InfoFunes.

 

El carnaval, su gran pasión

 

Es así que una de sus pasiones más grandes se basa en el carnaval, y se dedica a diseñar los vestuarios de bailarinas y chicos de percusión sobre una temática y narrativa que se proponen para cada carnaval, ya que todos los años se realiza una distinta. “Yo guío a todos en la confección del vestuario. Una modista o los mismos bailarines se encargan del bordado y yo después realizo los casquetes y todos los accesorios que conllevan una estructura y son realizados con alambres u otros materiales más difíciles de manejar”, explicó Feldman.

 

Participó de varios carnavales en la ciudad de Funes años atrás, y el gobierno actual de la ciudad se comunicó con él a principio de su gestión para recuperar esa fiesta, y para que Fernando pueda asesorarlos en el tema. En 2016 se llevó a cabo el primer carnaval en Funes luego de varios años, allí no sólo participaron los integrantes de las escuela de carnaval de Funes sino además otras escuelas rosarinas que también dirigía el artista local.

 

Esa primera experiencia fue el gran disparador: “A partir de ese carnaval plantee la posibilidad de armar una Escuela de Carnaval con la intención de generar una comparsa que sea local y que tenga apoyo de la Municipalidad para poder hacer una evolución. Desde un comienzo busqué que tenga un crecimiento, porque la realidad es que el carnaval es una celebración muy linda, tiene arte por todos lados tanto por la cuestión de baile y escenografía, como en la comparsa. El trabajo de expresividad corporal teatral donde se puede generar una narrativa, y también la parte musical, componer temas, preparar una coreografía; y no hay que olvidarse del vestuario, porque hay un desarrollo y un diseño en relación con el arte, basándose en la historia”, destacó.

 

La escuela de carnaval funense comenzó aproximadamente con 20 personas y cada año crece un poco más. Hoy está dividida en tres partes: las dos primeras se basan en la percusión y el baile con un profesor diferente cada área, y después está la parte de confección de trajes. Hoy en día se encuentran trabajando arduamente y con mucho esfuerzo ya que los carnavales funenses se encuentran muy próximos.

 

“Siempre me gusta trabajar para ejercitar la mente que es un músculo que tiene que estar en constante en ejercicio y también me gusta realizar actividades para trabajar el corazón, como por ejemplo ofrecer por las calles abrazos gratis con los más chicos y vivir experiencias nuevas. Lo bueno es que todos lo toman con entusiasmo. Me gusta hacer distintas cosas por todos lados y poder transmitir las cosas positivas que uno también va aprendiendo, encuentro mucha satisfacción en todo lo que hago”, remarcó Fernando para finalizar.

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