Sin imágenes ni anuncios, Lionel Messi dejó Funes cerca de la medianoche y volvió a viajar a Estados Unidos en su jet privado. El vuelo partió desde el Aeropuerto Internacional de Islas Malvinas, en sus primeros días tras retomar la operatividad plena, y tuvo como destino final Fort Lauderdale, en el sur de Florida.
El despegue se dio alrededor de las 12 de la noche, en un movimiento de bajo perfil, acompañado por su familia. Según los tiempos previstos, el avión debía aterrizar cerca de las 6 de la mañana, por lo que Messi ya se encuentra nuevamente en Miami, listo para cambiar el chip y enfocarse en lo deportivo.
El regreso marca el inicio formal de la preparación para una nueva temporada con el Inter Miami, que volverá al trabajo bajo la conducción de Javier Mascherano. Allí, Messi se reencontrará con Luis Suárez, su socio histórico dentro del área, y compartirá plantel con Rodrigo De Paul, uno de los nombres fuertes del grupo y pieza clave del seleccionado argentino.
Durante su paso por Funes, el rosarino se movió con perfil bajo, entre momentos familiares y apariciones que no pasaron desapercibidas para vecinos y fanáticos. Cada salida, cada cruce casual, volvió a convertir a la ciudad en una postal inesperada del fútbol mundial.
La despedida fue silenciosa, casi inadvertida, pero cargada de emociones para los fanáticos. Funes volvió a ser la ciudad que Messi elige para reencontrarse con su tierra y sus afectos antes de volver a despegar hacia su agenda global.