Funes ciudad fit: cuando el deporte se apropia de las calles

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En los meses de verano la vida al aire libre aflora. En Funes se “decretaron” varias arterias para realizar actividad física. Pero desde hace tiempo el movimiento es sostenido durante todo el año.

En la ciudad se conocen varios caminos por ser los elegidos por la gente para realizar actividad física. De manera rápida se pueden enumerar: “el camino al cementerio - aeropuerto”, que abarca calle Tomás de la Torre y Pedro Ríos desde Tucumán hacia el este, recorrido pintoresco, acompañado de los eucaliptus y las vías del tren. También en la ladera de las vías, está el “camino a la Polola” por Tomás de la Torre desde Elorza, pero en este caso en sentido oeste, hacia Roldán.

Otro corredor que se utiliza a diario es el que une calle Irigoyen con Fuerza Aérea y pasa por el frente de los barrios cerrados, recorrido que se vuelve ameno por la presencia de las palmeras del cantero central, al mejor estilo Miami.

Las personas utilizan la calle como su gimnasio, y los predios municipales, las plazas y las estaciones deportivas se transformaron en sus máquinas. Más que un nuevo deporte urbano de moda, el running y el “entrenamiento callejero” –como se suele nombrar- es un movimiento social que se basa en el cuidado del cuerpo, la colaboración con los otros, el respeto al entorno y el disfrute de los espacios públicos como vehículo de integración y convivencia. 

Este tipo de circuitos –adoptado de esta manera por la población, no enmarcado en un proyecto de alguno de los gobiernos de Funes que los revalorice con luminarias, mejorados, circuitos delimitados, etc- se usan como pistas para hacer caminatas y running, hábitos instaladísimos en nuestra ciudad. Pero también para hacer una rutina de ejercicios.

En los últimos años, este tipo de actividades no paran de ganar adeptos ya sea que se decida practicar por cuenta propio o en grupo. Como siempre, Funes, a la vanguardia de las tendencias, suma muchos simpatizantes de la modalidad que eligen incorporarse a los grupos de entrenamiento o hacerlo de manera individual. También están los gimnasios y los clubes que, a pesar de tener su espacio y sus máquinas, ven con buenos ojos la movida de “salir a la calle” de vez en cuando.

Hacia finales del 2018 el Concejo aprobó una ordenanza que regula la actividad de los grupos de entrenamiento y running. Lo que se perseguía en aquel entonces era garantizar el funcionamiento a cargo de profesionales, evitar riesgos y ordenar el uso del espacio público. También se pedía que los profesionales, se inscriban en un registro municipal y realicen cursos de primeros auxilios y reanimación cardio pulmonar (RCP).


Experiencias en primera persona

Luli Merdeni es profesora de Educación Física y fue una de las pioneras en entrenamiento al aire libre. Comenzó con Pro Circuit hace dos años y actualmente tiene un grupo a cargo de 50 personas, aunque más de 200 han pasado por sus clases en todo este tiempo. 

“Cuando comenzamos no había otros grupos de entrenamiento en Funes al aire libre que abarquen a la vez la modalidad circuitos de funcional y running, Se podría decir que fuimos los disparadores en lo que se refiere a eso en la ciudad”, relata la profe.

El grupo entrena en el Polideportivo de Funes y ella fue una de las profesoras que tuvo que cumplir varios requisitos para poder dar clases allí. “También recorremos otros puntos de la ciudad como complemento”, agrega.

Según la profesional no existe límite de edad para realizar este tipo de actividad: “Sólo con esfuerzo, ganas, constancia y buena predisposición del alumno para dejarse guiar, sumado al profesionalismo y motivación por parte del profesor es suficiente. En el grupo tenemos personas jóvenes hasta ejemplos como Elisa Forti que tiene 89 años”.

En referencia a los beneficios de entrenar al aire libre la profesora asegura que su mayor atracción radica en lo fácil de llevarse a cabo que es: “Te calzas las zapatillas y salís, no hay como hacer deporte al aire libre y plantearse objetivos a corto o largo plazo e ir de a poco lográndolos”.

Y en esa línea asegura que “no existe nada mejor que entrenar al aire libre”. “El que adquiere la constancia de entrenar, sea invierno o verano, el cuerpo le va a pedir hacerlo. Nuestra mente nos pide también despejarnos de nuestras actividades diarias y liberar endorfinas ejercitándonos. Es sólo cuestión de cada persona; si agarramos el ritmo de entrenar no van a existir determinadas estaciones para entrenar”.

Y por supuesto incentiva la modalidad en grupo: “No es lo mismo entrenar solo que en grupo. El grupo motiva, alienta, entrenar con gente que busca el mismo objetivo o similar ayuda a alentarse unos con otros y progresar todos juntos, y más si se los guía de manera adecuada”.

Sobre si Funes cuenta o no con espacios propios para el entrenamiento al aire libre, Merdeni, reflexiona: “El polideportivo cuenta con la pista de césped de 400 metros, donde nosotros realizamos nuestros diferentes trabajos. Atrás del barrio cerrado San Sebastián es otro lugar donde muchos runners llevan a cabo sus rutinas. Mi deseo es que con los años se pueda llegar a realizar al costado de la vía una corredera para que la gente corra, camine o bicicletee sin problemas con su familia y sin tener que correr al costado de la ruta o por caminos que a veces son desnivelados”.

Finalmente, consultada sobre cómo ve la actividad en la ciudad en general, Luli asegura haber visto “un gran avance en los últimos años”. Desde su mirada profesional y como persona involucrada en el ámbito que es, asegura: “Si me hacías esta misma pregunta hace dos años te hubiese dicho que los funenses les costaba encontrar un lugar y una actividad en la cual sentirse cómodos; ahora, y eso me parece un gran progreso para la ciudad, mucha gente se ejercita en diferentes ramas de entrenamiento y está más activa”. 

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