Enamorados en casa y en el trabajo: zapateros de profesión

person
calendar_today
Esta es la historia de dos funenses enamorados que comparten su día a día, no sólo en casa sino también en el trabajo.

Hace ya 20 años que están en pareja y hace 18 que se dedican a ser zapateros en Funes. En su local hacen arreglos desde zapatos hasta carteras, mochilas y mucho más. Es uno de los más famosos y concurridos de la ciudad. Con sus altibajos han dedicado su vida a su profesión, sin rendirse y planean continuar así hasta la jubilación.

Alexis Leonel Oneto y Marisa Rolón son la pareja de zapateros funenses que disfrutan de su rutina en su reconocido local. Esta profesión viene prácticamente en la sangre, ya que el padre de Marisa fue zapatero toda su vida. Ella creció entre suelas, hilos y máquinas de coser. Toda su adolescencia ayudó junto a sus hermanas en el local de su papá a arreglar, remendar y pegar zapatos. Años más tardes, y con la profesión aprendida al dedillo, abrió su propio local.

Alexis en su juventud era camionero. Viajaba por largas horas para diferentes ciudades, transportando todo tipo de productos. Después de muchos años en esta profesión se cansó de los viajes y de la complejidad de ese trabajo; y fue así que decidió aprender la profesión de zapatero para trabajar junto a su pareja.

Su primer local estaba ubicado en calle Candelaria al 2800 y desde el principio comenzaron con “el pie derecho”. A 10 días de abrir el local, mientras ellos aún se encontraban acomodando todo, la gente pasaba y preguntaba qué iban a poner allí. Y después volvían a dejar algo para arreglar antes de que abrieran definitivamente. Empezaron a trabajar aún antes de empezar oficialmente a hacerlo. 

Luego de 9 años se mudaron por la misma calle pero a una cuadra de diferencia y ahí se encuentran hasta el día de hoy, donde lograron el mismo éxito que en sus inicios.

La base se las dio el padre de Marisa y luego ambos fueron aprendiendo en el día a día y de la experiencia de sus ya 18 años de trabajo. Una profesión que ellos afirman que nunca decayó por completo. Han tenido sus momentos donde el trabajo disminuyó, pero el tiempo les da la razón y la profesión sigue firme y en pie, y cada día con más trabajo. 

Su local abre de lunes a viernes por la mañana y por la tarde y no deja de llegar gente con nuevos trabajos o a buscar sus pertenencias ya arregladas, desde zapatos de mujer y de hombre, zapatillas, carteras, mochilas, cierres, reposeras, lonas de camiones y hasta en una ocasión ayudaron en la confección de un vestido de 15 años. Su trabajo no tiene límites: arreglan, reparan y renuevan todo lo que entre por la puerta de su local.

“Mi suegro trabajó toda la vida de esto. Todavía existen muchos zapateros mayores que siguen con la profesión y que toda su vida se dedicaron a esto; la profesión siempre sigue en pie, más allá de que ahora mucha gente compra y cuando se rompe descarta, otras personas prefieren arreglarlo y continuar teniendo ese zapato o esa cartera que les gusta. También tenemos muchos clientes que se encuentran muy bien económicamente y compran calzados de alta calidad que con los años algo se rompe y prefieren lógicamente arreglarlos ya que volver a comprar les costaría demasiada plata. Continuamente se renuevan los clientes, o los que se fueron conformes regresan al tiempo con otros trabajos”, cuenta Alexis. 

Alexis y Marisa a lo largo de su carrera como zapateros también han enseñado y compartido con más personas la pasión del trabajo. Le enseñaron a la hermana de Marisa que actualmente cuenta con un local en la ciudad de Rosario; y además le enseñaron a un amigo brasilero se había venido a vivir a la Argentina y que tuvo por más de un año un exitoso local cerca de la Terminal de Ómnibus, comercio que lo ayudó durante su estadía en el país, ya que no podía conseguir trabajo. 

“Disfrutamos mucho de la profesión porque estamos cerca de casa, estamos juntos, yo que trabajaba de camionero estaba de un lado a otro. Acá estoy cómodo. Manejas tus tiempos, no tenés jefes. Si tengo que tomarme unos días lo puedo hacer cuando lo necesito. Esa libertad no te la da otro trabajo”, destaca Alexis.

“Para mi estar acá y trabajar de esto es algo natural. Desde chica estuve en este ambiente y para mí es estar relajada. Me gusta hacer esto, ya que tuve la experiencia de trabajar mucho tiempo bajo un jefe o un patrón; y es algo que no me gustaba en su momento y nunca me gustó. Estar acá es hacer lo que uno quiere, eso es lo que más me gusta de poder tener este local y trabajar juntos. Nos divertimos mucho también pasando las tardes charlando y tomando mates, pero a la vez dedicándonos a lo que nos gusta”, agrega Marisa.

Otro punto importante de la profesión que destaca la pareja es poder separar el trabajo de la casa. Los arreglos quedan en el local y sólo trabajan en los horarios en lo que se encuentran allí; y una vez que el local cerró sus puertas, vuelven a casa y se olvidan hasta el próximo día.

Los dos destacan la importancia de la separación del trabajo y la vida en casa para poder estar tranquilos y también disfrutar de lo cotidiano fuera del trabajo. 

A esta familia de zapateros se le suman tres hermosos perritos que los acompañan al local todos los días en su labor. Desordenan, duermen y quieren recibir caricias de los clientes que llegan. Algo que nunca faltará en su local será la buena atención, los mates y sus tres mascotas tan queridas.

Powered by Froala Editor

Comentarios
CLUB