El que juega con fuego, termina quemado. En Funes, un asado entre amigos se descontroló en cuestión de segundos cuando dos hombres usaron alcohol para encender las brasas y, por un descuido, terminaron con sus cuerpos completamente envueltos en llamas.
El hecho ocurrió el pasado lunes en una vivienda ubicada en las inmediaciones del Professional Country Club, en la zona oeste de la ciudad. Según se pudo reconstruir, el grupo había iniciado el asado de manera habitual, con carbón, madera y papel, pero todo se salió de control cuando uno de los presentes decidió arrojar alcohol para avivar el fuego.
La reacción fue inmediata y desesperada. Las llamas se propagaron de golpe, alcanzando primero a uno de los hombres y, segundos después, al otro, que intentó auxiliarlo y terminó también envuelto por el fuego. La escena duró apenas instantes, pero dejó consecuencias de gravedad.
Los detalles del episodio fueron aportados por Daniel Centurión, quien explicó cómo fue la secuencia que desató el accidente. “Uno no tuvo mejor idea que tirar un bidón de cinco litros de alcohol. El otro lo quiso auxiliar y los dos quedaron envueltos en llamas”, relató.
Según señaló el funcionario, ambos reaccionaron rápidamente para intentar sofocar el fuego mientras aguardaban la llegada de la ambulancia, arrojándose a una pileta del lugar. “Se quedaron bastante tiempo en el agua. Eso permitió bajar la temperatura y evitar que la herida se contamine”, explicó al detallar las primeras maniobras de auxilio.
Los dos hombres fueron trasladados para recibir atención médica. Uno de ellos permanece internado, con quemaduras que ocupan entre el 20 y 30% de su cuerpo, mientras que el otro evoluciona favorablemente.
El episodio volvió a poner en foco los riesgos del uso de alcohol u otros acelerantes para encender fuego, una práctica extendida pero altamente peligrosa, que en este caso transformó un asado entre amigos en una situación límite.