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Miércoles, 01 de Agosto del 2012

Dos hermanos persiguiendo un sueño

Francisco y Luciano Casim juegan al fútbol en Italia desde hace dos años. En esta nota, le cuentan a InfoFunes  cómo cambiaron sus vidas a partir del fútbol, los esfuerzos que implican llegar, mantenerse, el desarraigo, extrañar y estar lejos de los afectos.

Los hermanos Francisco y Luciano Casim son dos jóvenes futbolistas funenses que tomaron la siempre difícil decisión de subirse a un avión y cruzar el océano para perseguir su sueño de gloria deportiva. En esta nota, le cuentan a InfoFunes  cómo cambiaron sus vidas a partir del fútbol. Los esfuerzos que implican llegar, mantenerse, el desarraigo, extrañar y estar lejos de los afectos. Dos historias de jóvenes que dejaron Funes en busca del sueño de triunfar.

Francisco comenzó en San Telmo a los tres años de edad. Hasta los 15 jugó en la categoría 89 de la cual tiene grandes recuerdos. Después de todo lo vivido con el rojiblanco, decidió probar suerte en Rosario Central, club en el que militó en las divisiones inferiores hasta los 21 años. Al no firmar contrato profesional con la entidad auriazul, no dudó un segundo cuando se le presentó la posibilidad de viajar a Italia.

La historia de Luciano también comienza en el Club San Telmo. "Después de diez años en el Telmo, me fui a probar suerte a las ligas del campo, pero me di cuenta que era lo mismo y perdía tiempo así que decidí volver ", relató el enganche al hablar sobre su regreso a la entidad que lo vio nacer. "Jugué un año más y me fui a Italia con mi hermano." señaló.

Por intermedio de su representante Rocco Bochicchio, los hermanos Casim consiguieron una prueba que se realizó en el mes de junio de 2010, en las instalaciones del club Argentino de Rosario. "Nos acordamos de la fecha porque ese día jugaban Argentina y Alemania por los cuartos de final de Mundial de Sudáfrica. Pero además fue inolvidable porque los dos formamos parte del mismo equipo. Nos dijeron que habíamos juagado bien y nos eligieron para viajar", coincidieron con emoción.

La historia de los Casim demuestra que no es fácil cambiar de aire. Pasar de un país a otro tan joven es duro, y más cuando el idioma es distinto y la adaptación es pura incertidumbre. Ambos subrayaron que vivir en Italia "es cambiar totalmente de vida. Si bien es todo es muy  parecido, estar lejos de los afectos es muy difícil".

"Al llegar vivimos juntos en la misma ciudad. Después nos separamos.  Yo  fui al club Pescara. De a poco iba  conociendo todo. En mi primer partido me lesioné, así que fue un primer año atípico. Volví  a Argentina a recuperarme bien. Tuve una muy buena  recuperación. Cuando regrese a Europa me costó adaptarme porque no es fácil vivir en la pensión, y extrañar es inevitable. Ese año jugué bastante y bien, a pesar de las lesiones rescato lo positivo", rememora Luciano.

El caso de Francisco es similar, si bien es mayor de edad, los apegos juegan un papel fundamental en la vida de los que se van en busca de un sueño. "Estar lejos te cambia la cabeza, adoptás otra mentalidad. Empecé  a jugar en un club de la 6ta división, en diciembre pasé a la  5ta, Ver el progreso rápidamente te reconforta. La idea es seguir escalando, llegar lo más arriba posible y lograr al objetivo máximo que es primera", describe con ilusión y confiando siempre en sus cualidades futbolísticas.

"En Italia hice muchos amigos la gente es amigable y entablé buenas relaciones con mis compañeros y con las personas de las ciudades en las que me tocó estar. Supe adaptarme bastante bien al cambio. La idea es seguir jugando acá, así que  cuando pueda me gustaría prepararme, estudiar algo. Uno nunca sabe que le puede pasar, o que le deparará el futbol por eso hay que estar preparado", reflexionó Francisco.

Además expresó que "estar lejos te enseña a valorar muchas cosas. Uno se da cuenta cuánto vale tu mamá o un amigo. Extrañás tomar una coca con los chicos, eso es impagable". En tanto, Francisco agregó que "vivir solo te va formando como persona y en el fútbol aprendés día a día. Cuando pensás que te las sabés todas te das cuenta que hay muchas cosas que aprender de los demás. La predisposición de uno es fundamental sino no te podés adaptar".

Más allá de las historias personales, de las experiencias vividas, del esfuerzo realizado, existe el agradecimiento a todo su entorno, y los chicos lo destacan en cada palabra. Ambos agradecen de todo corazón a la familia, a los amigos y a los que ayudaron a que este sueño, de a poco, se esté convirtiendo en realidad. "Queremos agradecer a nuestros viejos que son lo más, y en especial a nuestro hermano Rodrigo, ellos nos apoyan en todo, son muy importantes para nosotros", finalizaron los futbolistas.